Durante la 66 Asamblea General de la ONU, Mahmud Abás, presidente de la ANP entregó formalmente la carta de solicitud para que Palestina sea reconocido oficialmente como estado miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al secretario general del organismo Ban Ki-Moon.
El presidente de la ANP depositó esa solicitud formal para que Palestina sea reconocida como el Estado número 194 de institución. En la actualidad, Palestina está reconocida únicamente como misión permanente observadora ante la ONU, lo que supone que está invitada a participar como observadora en las sesiones y en los trabajos de la Asamblea General, así como a mantener una misión permanente y un embajador, que actualmente es Riyad Mansur.
Para lograr este cometido deberá tener el respaldo de una mayoría de 9 de los 15 miembros del consejo de seguridad, y que ninguno de los permanentes y con derecho de veto (EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China) lo ejerzan.
Ante el bloqueo impuesto por Israel a la Franja de Gaza, una flotilla compuesta por 6 embarcaciones intentó llegar a la zona con ayuda humanitaria, según informaron los mismos activistas, pero esta fue atacada por fuerzas israelíes antes de llegar a su destino, dejando como resultado 9 muertos y cerca de treinta personas heridas.
El hecho provocó la reacción mundial, entre otras cosas, porque los tripulantes eran de distintas nacionalidades, y en especial generó el rechazo de Turquía, de donde eran oriundos todos los activistas asesinados, y más de treinta resultaron heridas.
Del hecho se manejan dos versiones: las fuerzas israelíes alegan que la operación "Brisa del Mar" buscaba evitar la entrada de armas a la Franja de Gaza, arsenal que según el Gobierno fue hallado, y argumentó que al llegar a las embarcaciones fueron recibidos de manera hostil.
Por su parte la ONG "Free Gaza", que coordinaba la acción humanitaria, indicó que los soldados abrieron fuego mucho antes de abordar las embarcaciones, y que además, los disparos contra los tripulantes muertos fueron a la cabeza y a pocos metros de distancia.
El 27 de diciembre Israel dio inicio a la operación más destructora del conflicto, "Plomo fundido" fue una intervención militar en la Franja de Gaza acompañada por un intenso bombardeo, sobre lo que argumentaban las fuerzas israelíes eran objetivos de la organización terrorista Hamás.
Depósitos de armas, sedes ministeriales y túneles subterráneos fueron blancos de los ataques, pero también hospitales, centros de prensa y objetivos civiles.
En respuesta los milicianos palestinos lanzaron hacía Israel una serie de ataques con cohetes Qassam (morteros de fabricación casera con poca puntería y alcance). Arremetidas similares fueron lanzadas desde el sur del Líbano hacia objetivos Israelíes sin causar víctimas mortales. Los ataques con morteros causaron la muerte de 4 israelíes, 3 de ellos civiles.
Aunque los datos son variados B'Tselem indicó que los enfrentamientos dejaron 1.387 palestinos muertos, de los que al menos 774 serían civiles, 320 de ellos por debajo de los dieciocho años. En las filas del ejército Israelí se contaron 9 bajas.
Informes de la ONU y Human Rigth Watch acusaron a ambos bandos de haber cometido crímenes de guerra durante los enfrentamientos.
La organización política y militar, catalogada como terrorista por la Unión Europea, EE.UU, Israel, Japón, Canadá y Australia; llega al poder de manera legítima tras casi 10 años de existencia social.
Tras obtener la mayoría absoluta en las urnas, Hamás expulsó de la Franja de Gaza a los partidarios de Al Fatah, rival político dentro de Palestina, y se hicieron con el control absoluto de la zona, causando así una división interna, mientras Hamás gobierna la Franja de Gaza, Al Fatah hace lo propio en Cisjordania.
El estatus de grupo terrorista de Hamás ha llevado a que la comunidad internacional dude de la estabilidad y confiabilidad de la Autoridad Nacional Palestina.
El Cuarteto que busca la paz entre Israel y Palestina, conformado por EE.UU., Rusia, Unión Europea y la ONU, propuso una hoja de ruta a los líderes de ambos grupos para alcanzar un acuerdo definitivo.
A la primera cumbre acudieron Ariel Sharon, primer ministro israelí; y Abu Masen, presidente Palestino; acompañados por personalidades facilitadoras como George Bush, presidente de EE.UU.
En el papel el encuentro logró un avance significativo, los israelíes aceptan el nacimiento de un estado palestino y se comprometen a desmantelar los asentamientos ilegales.
Los acuerdos sufren un estancamiento que la ONU intenta infructuosamente superar con la resolución 1515. Para el 1 de octubre Sharon continúa con la construcción del muro en Cisjordania.
El 16 de junio inició la construcción de un muro que busca separar a Israel de Cisjordania, un entramado de vallas y muros de hasta 7 metros, que según las autoridades israelíes, evita los ataques del lado palestino.
La construcción, también conocida como "Muro del Apartheid", ha causado polémica en la comunidad internacional por considerar que algunas de sus secciones se encuentran en territorios palestinos ocupados.
En 2004 la Corte Internacional de Justicia declaró su ilegalidad e instaba a su total desarme.
La visita en Septiembre del entonces líder de la oposición israelí, Ariel Sharon, a la Mezquita de Al-Aqsao y a la Cúpula de la Roca, fue vista como una provocación por parte de los palestinos que reaccionaron con furia ante las fuerzas israelíes.
Al día siguiente del inicio de la rebelión los palestinos ofuscados arremetieron con piedras contra los judíos que visitaban el Muro de las Lamentaciones. El ataque fue repelido por la policía israelí que disparó contra la muchedumbre causando la muerte de siete palestinos, incluyendo un niño.
Durante la segunda intifada aumentaron considerablemente los ataques con bombas suicidas por parte de grupos palestinos contra Israel, en respuesta las fuerzas israelíes iniciaron una serie de asesinatos selectivos contra los responsables de los actos terroristas y sus familias.
Según B'Tselem, durante los cinco años (2000 – 2005) los enfrentamientos cobraron la vida de cerca de de 5.500 palestinos, 1.100 israelíes y 64 extranjeros.
En julio Bill Clinton reúne en la residencia presidencial de Camp David (Maryland) al primer ministro israelí Ehud Barak y al líder de la Autoridad Nacional Palestina Yasser Arafat.
La cumbre tenía como objetivo alcanzar un acuerdo definitivo de paz, intentando emular el éxito alcanzado en el mismo sitio por el expresidente Jimmy Carter, quien en 1978 logró que el presidente egipcio Anwar el-Sadat y el primer ministro israelí Menájem Beguin firmaran un acuerdo de cese de hostilidades.
Durante la negociación Israel planteó abandonar un 91% de Cisjordania y un 100% de la Franja de Gaza, opción que no fue aceptada por la Autoridad Nacional Palestina que exigía el total de los territorios, incluyendo a Jerusalén.
Otro punto de diferencia fue el regreso de los refugiados, Arafat no acepto renunciar al "derecho al retorno" de los palestinos que fueron desterrados de lo que ahora son territorios israelíes. Por su parte Barak planteaba una compensación económica pero nunca accedió a permitir la llegada de los exiliados palestinos en el exterior.
La segunda intifada también fue un obstáculo que impidió llevar a feliz término los acuerdos de Camp David.
Justo cuando el conflicto parecía tener avances, como el Acuerdo de Oslo B que se pactó en septiembre de ese año y que concedía mayor control de la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania, el partícipe de estos acercamientos por parte del bando israelí fue asesinado.
El entonces primer ministro Isaac Rabin falleció el 4 de noviembre tras recibir un disparo de Yigal Amir, un estudiante de leyes que confesó tiempo después que el asesinato tenía como objetivo detener el proceso de paz de Medio Oriente.
Así como Amir, muchos simpatizantes de la derecha nacionalista consideraban que la entrega de tierras a palestinos era una traición.
Con la mediación del gobierno noruego se logró por primera vez el mutuo reconocimiento de ambas partes, el 13 de septiembre los palestinos reconocieron el estado de Israel, mientras los israelíes hicieron lo propio con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Entre los puntos del acuerdo se destacó el que hacía referencia a la retirada de las tropas israelíes de Cisjordania y la Franja de Gaza, así como el establecimiento de un gobierno transitorio de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que administraría los territorios palestinos.
Los tratados no fueron exitosos porque Israel seguía manteniendo presencia en puntos claves de los territorios, y además los grupos terroristas palestinos continuaban los ataques a la población civil israelí en medio de las negociaciones.
Aunque los acuerdos no lograron la paz, si fue reconocido el esfuerzo de los representantes de ambas partes. El Primer Ministro israelí Isaac Rabin, el Ministro de Asuntos Exteriores de Israel Simon Peres y el titular del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina Yasser Arafat, fueron galardonados en 1994 con el "Premio Nobel de la Paz".
La Conferencia Internacional de Paz para Oriente Medio, ideada por España y apoyada por Estados Unidos y la Unión Soviética, tenía como objetivo iniciar un proceso de paz entre Israel y los países árabes (Siria, Líbano y Jordania), así como de Israel con Palestina.
Como intermediarios oficiaron los presidentes de Estados Unidos, George Bush (padre), y de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov. Durante las negociaciones, que se realizaron de dos formas: multilateral y entre Israel y cada país implicado, se trataron temas como control de armas y seguridad, desarrollo económico, agua, medioambiente y refugiados.
Los diálogos de Israel con Palestina giraron en torno a la creación de un gobierno autónomo formado por los mismos palestinos.
La conferencia, que inició el 30 de octubre y finalizó el 1 de noviembre, no dejó resultados palpables, para muchos sus efectos nulos se debieron a la ausencia de un ente internacional, como la ONU, que vigilará de cerca el avance y cumplimiento de los acuerdos.
La muerte de cuatro trabajadores palestinos, que fueron arrollados por un camión del ejército israelí, dio origen a la primera intifada. La indignación y la ira de lo que fue catalogado como un asesinato intencional, derivó en un levantamiento de miles de palestinos, que con piedras y palos atacaron a las tropas israelíes. Niños y jóvenes fueron mayoría en el masivo grupo de manifestantes.
Con los acuerdos de Oslo de 1993 la primera Intifada llega a su final. Tras los seis años de confrontación armada no hay un número consolidado de muertos, pero según el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (B'Tselem), 1.486 palestinos fueron asesinados, entre los que se cuentan 304 menores de edad, además 91 soldados israelíes también perdieron la vida.
Los juegos olímpicos de Múnich 72 quedaron en el recuerdo por la muerte de 11 atletas israelíes, cinco secuestradores y un policía.
La madrugada del 5 de septiembre un comando de ocho miembros del grupo terrorista "Septiembre Negro", irrumpió en las habitaciones de la delegación, el asalto intentó ser controlado por el luchador Joseph Romano y el entrenador del equipo Moshé Weinberg, quienes murieron pero lograron que del lugar escaparan nueve atletas.
Los secuestradores exigían la liberación de 234 palestinos presos en Israel, y de dos más recluidos en Alemania, de lo contrario ejecutarían a los rehenes. Israel se niega a hacer el canje.
Tras varias negociaciones los secuestradores pidieron ser llevados al Cairo. El grupo fue transportado en dos helicópteros hasta el aeropuerto de Furstenfeld-bruck, en Alemania y tres minutos después de aterrizar cuatro terroristas y dos rehenes descendieron de las aeronaves. Ya en tierra fueron recibidos por francotiradores que abrieron fuego contra el grupo, dos secuestradores mueren.
Al replegarse en los helicópteros las autoridades exigieron la rendición de los terroristas, uno de ellos lanzó una granada al interior de una de las aeronaves, causando la muerte de cuatro atletas israelíes. Después de la explosión, dos secuestradores salieron disparando hacia la policía, ambos fueron abatidos. Tres asaltantes restantes fueron capturados.
Israel respondió con la operación "Cólera de Dios", un equipo de la inteligencia israelí dio caza a 11 miembros de "Septiembre Negro" y del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), acusados de haber planeado la masacre.
La Guerra de 1948 provocó el exilio masivo de palestinos hacia países árabes vecinos, entre ellos Jordania, pero las buenas relaciones se deterioraron porque un sector de la población palestina no compartía el hecho de que el reino de Jordania buscara la paz con Israel. Un sector radical llegó a llamarlos traidores.
El rey jordano Hussein le otorgó varios espacios a grupos palestinos como Fedayines, Al Fatha y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Desde las fronteras jordanas los brazos armados de los grupos palestinos atacaban contantemente a objetivos israelíes.
Las guerrillas palestinas comenzaron a administrar la zona de manera ilegal, la situación se desbordó cuando en 1970 el FPLP intentó asesinar en varios ocasiones al rey Hussein, en respuesta las fuerzas del rey Hussein atacaron iniciaron una ofensiva que desencadenó una guerra civil de 10 días que dejó cerca de 3.500 muertos.
Como resultado de los enfrentamientos la Organización para la Liberación Palestina (OLP) fue expulsada de Jordania. Además un grupo terrorista naciente se denominó "Septiembre Negro", en referencia al mes de los combates, esta organización realizó varios atentado en Europa, como la masacre de 11 deportistas israelíes en las Olimpiadas Olímpicas de Múnich 72.
En un esfuerzo internacional por solucionar el conflicto en Medio Oriente las Naciones Unidas redactaron la Resolución 242, que en resumen buscaba: el retiro de las tropas israelíes de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días y a los países árabes les exigía el respeto a las fronteras reconocidas internacionalmente para Israel.
Ninguna de las dos partes cumplió con la declaración. Israel ocupó Jerusalén e inició la construcción de asentamientos judíos en terrenos ocupados, Egipto continuó hostigando y algunos grupos armados palestinos iniciaron en 1968 una fuerte escalada terrorista.
La hostilidad en la región no es exclusiva de Israel y Palestina, durante un periodo de 17 años se presentaron tres guerras entre los judíos y los países árabes vecinos.
Líbano, Siria, Transjordania, Irak y Egipto desaprobaron la partición de la ONU, dando origen a la Guerra de 1948 contra Israel, durante 15 días el territorio judío y palestino fue redistribuido tras los avances de ambos bandos.
Los combates provocaron el desplazamiento de judíos y árabes por igual, tan sólo en la década del 50 cerca de 600.000 judíos que se encontraban en países árabes se refugiaron en Israel, aumentando considerablemente la población del Estado; mientras que miles de palestinos emigraron a otros países vecinos, dando origen a la problemática de los refugiados.
Otro hito importante en el periodo fue la creación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1964, la coalición política y paramilitar, apoyada por la Liga Árabe, nació con la misión de reivindicar los derechos de los palestinos, pero además, la aniquilación del Estado de Israel.
En los años siguientes la rivalidad entre Egipto e Israel alcanzó puntos críticos con varios conflictos, todos basados en gran parte por las restricciones de navegación en los estrechos: La Guerra de Suez (1956), La Guerra de los Seis Díaz (1967) y la Guerra de Yom Kipur (1973).
La Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba el 20 de noviembre de 1947 la división de Palestina en dos estados: un 46% para los árabes (11.500 km²) y un 54% para los judíos (14.100km²). Mientras que Jerusalén y un área de 700 km² sería administrada por el Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas.
Los judíos aceptaron con algunos reparos el plan de la ONU, pero los árabes lo rechazaron tajantemente.
En 1948 finaliza el Mandato Británico de Palestina, un tipo de gobierno encargado que ejercía Gran Bretaña sobre los territorios que fueron doblegados tras la Primera Guerra Mundial (Jordania, Israel y territorios palestinos).
El 13 de mayo, un día antes que terminara el mandato, los palestinos autoproclamaron su independencia de Israel, tomando los espacios propuestos por el plan de partición de la ONU.
En 1938 los alemanes y sus países aliados inician el holocausto, un periodo en el que son asesinados cerca de 6 millones de judíos en una sangrienta tarea que los propios nazis llamaban "la solución final", cuyo objetivo no es más que aniquilar a toda la población judía en Europa.
Huyendo de la persecución alemana los judíos nuevamente migran masivamente a Palestina, una operación que no es apoyada por el Reino Unido, causando el rechazo de la comunidad judía.
El crecimiento de la hostilidad contra los judíos en Europa desencadenó en una nueva migración hacia palestina. Para 1936 los judíos representaban casi el 28% de la población total, una ocupación que despertó la Revuelta Árabe, un movimiento palestino que mostró su inconformidad pero que finalmente fue controlado por los británicos.
Con la necesidad de buscar el apoyo árabe para lo que sería la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido deja de apoyar el movimiento sionista y redacta el "Libro Blanco", una declaración que buscaba un mandato conjunto de judíos y musulmanes en Palestina.
Tras el crecimiento de la población judía en Palestina, que duplicó su número en siete años, se presentaron desde 1928 los primeros enfrentamientos entre ambas culturas. En 1929 el recrudecimiento de la pugna derivó en las matanzas de Hebrón y Safed, dejando como resultado la muerte de 133 judíos y 116 árabes musulmanes.
En 1914 el Imperio Otomano, del que hacía parte Palestina, entra a participar en la Primera Guerra Mundial, enfrentándose al Reino Unido que pertenecía al bando contrario. Por su parte, los británicos buscaron apoyo en el movimiento sionista, que pretendía el retorno del pueblo judío a sus tierras y la formación de un estado israelí en Palestina.
Reino Unido somete en 1918 al Imperio Otomano y se hace por 30 años al control de Palestina. Ya en 1917 los británicos habían expresado su apoyo al movimiento sionista a través de la Declaración de Balfour.
El segundo exilio se produce cuando el general romano Tito controla una rebelión judía, tras esto destierra a gran parte de la población que se extiende por todo el imperio romano y posteriormente por el mundo entero.
La dispersión de los judíos provocó rechazo en algunos países a los que emigraron, llegando en algunos casos a las persecuciones y expulsiones.
Tras la conquista del Rey Nabuconodosor II al reino de Judá, integrado en este entonces por lo que actualmente es el estado de Israel, parte de la península del Sinaí y algunas zonas montañosas en el Líbano, se produce el primer exilio de población judía hacia otras áreas de Asia y Europa.
Setenta años después el rey persa Ciro II permite el retorno de los judíos a su tierra, pero algunos no vuelven y quedan dispersos en las regiones que los acogieron.