Miércoles, 19 de Junio de 2013 | Última actualización: 21:36

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Frontera mexicana: zona de guerra

Si bien el narcotráfico y los carteles mantienen una batalla en todo el territorio nacional, la frontera se ha convertido en una de las zonas más azotadas por la violencia entre estos grupos criminales.


De  los seis estados fronterizos con EE.UU. tres presentan las cifras más altas de muertes violentas de todo México. La frontera con Estados Unidos es no solo la compuerta para el tráfico de drogas, sino también para el comercio de armas entre los dos países y del paso de cientos de inmigrantes que cada día tratan de ir en busca del sueño americano, y que ahora, tienen un precio para las bandas criminales.
 

La danza de las armas

‪Los carteles de la droga en México poseen actualmente un gran y moderno arsenal militar, en su mayoría proveniente de Estados Unidos. Según estudios realizados por la Procuraduría General de la República (PGR), el contrabando de armas utiliza a ciudadanos estadounidenses o con título de residencia en el país, a quienes pagan para que compren a su nombre armas de todo tipo en las bodegas de este país, que son enviadas posteriormente  por tierra hacia la frontera y por diversas rutas hacia el sur mexicano.‬

 

Al parecer tampoco se trata de operaciones que involucren un número elevado de armas, sino utilizando un sistema de menudeo. Normalmente los traslados se realizan por los 19 puestos de control en la frontera camuflados en los vehículos o por los cientos de pasos clandestinos entre los dos países. 

 

La Procuraduría no ha encontrado en sus investigaciones que se trate de un solo grupo delictivo que se dedique al contrabando de armas, sino personas que de manera individual realizan esta actividad para posteriormente vendérselas a miembros de los carteles y aclara además, que la PGR no tiene un conteo exacto de cuántas armas ilegales se encuentren en la actualidad en el país.

 

Sin embargo informes de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), ha explicado en su informe "La globalización del delito", que hasta 2009, se contaban más de 10 millones de armas ilegales en México, de las cuales un 90% son de procedencia estadounidense, compradas en ciudades de los estados de Arizona, California y Texas.

 

Desde 1995 las autoridades de Estados Unidos y México han "fortalecido los mecanismos de intercambio de información, a fin de mejorar las técnicas de identificación, detección e intercepción, que coadyuvan en la prevención y control de este ilícito", según lo indica un informe del 2008 de la PGR mexicana.

 

En marzo de 2011, se abrió una gran polémica entre ambos países cuando se conoció la operación "Rápido y Furioso", con la cual las autoridades estadounidenses dejaron pasar a México durante 14 meses (Octubre 2009 a Diciembre de 2010) más de 2000 armas ilegales, con el fin de rastrearlas ya en territorio mexicano y dar con algunos de los responsables del contrabando de armas entre los dos países.

 

La operación no logró rastrear ni el 50% de las armas que entraron por la frontera.
El asesinato de dos policías estadounidenses en diciembre de 2010 y en febrero de 2011 con armas que hacían parte de los lotes que dejaron pasar los agentes fronterizos de EE.UU., reabrieron la polémica sobre una operación que fracasó y que fue realizada sin el consentimiento del gobierno mexicano.

 

México negó haber sido puesto al tanto y mucho menos, que hubiera autorizado que una operación de este tipo se llevara a cabo en la frontera. También exigieron al gobierno estadounidense que las personas que se encontraran detrás de esta operación, fueran juzgadas "con todo el peso de la ley".

Los inmigrantes, blanco del crimen

 

Otro punto espinoso en la frontera entre Estados Unidos y México, son las constantes violaciones de derechos humanos que se vienen presentado contra los inmigrantes que diariamente tratan de  cruzar hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.

 

El macabro descubrimiento de 72 cadáveres de inmigrantes centro y sudamericanos, en San Fernando, un municipio rural del estado de Tamaulipas en agosto de 2010, destapó otra de las crueles realidades fronterizas de México: la suerte que corren los cientos de ciudadanos, que día a días se ven expuestos no solo a los maltratos de las autoridades fronterizas de ambos lados, sino al de los llamados coyotes y de los carteles del narco.

 

Raúl Vera, Obispo de la ciudad de Saltillo (Estado de Coahuila) y quien se ha dedicado a la defensa de los derechos humanos de los inmigrantes a través del proyecto social "Frontera con Justicia", manifiesta que las políticas migratorias en México no han profundizado en tratar de frenar la trata de personas, sino solo en darle cacería a los posibles inmigrantes. 

 

Al mismo tiempo, según el sacerdote, los delincuentes se aprovechan de la condición vulnerable de estas personas quedando a merced de estos grupos, que además, controlan los sistemas de transporte en la frontera antes de su paso hacia EE.UU. cobrándoles por eso sumas exorbitantes. 

 

También muchos padecen el secuestro aclara Vera. El inmigrante es raptado y obligado a dar los datos de contacto de sus parientes o personas que lo esperan en Estados Unidos, a quienes posteriormente contactan para pedirle cerca de 3500 dólares por el rescate. 

 

 "A veces para poder sacarle esta información a los inmigrantes los torturan, los mutilan, asesinan  o lo descuartizan a un migrante delante de todos. En esas casas de seguridad están como esclavos, haciendo trabajos forzados para darles un plato de frijoles al día. Algunas personas son obligadas a entrar al crimen organizado como sicarios, o enganchadores de otros migrantes, pero lo más terrible es que las autoridades de emigración y la misma policía son cómplices de este flagelo", denuncia el Obispo de Saltillo.

 

Vera afirma que desde hace muchos años viene denunciando que las autoridades fronterizas mexicanas y la policía,  reciben dinero por "enganchar" a otros migrantes, que significa entregarlos a los grupos criminales en la frontera. "Cada policía recibe cinco mil pesos mexicanos (cerca de 450 dólares) por cada migrante que entregan", afirma.

 

"Y los que se niegan a colaborar, los matan, ese es el caso de los masacrados de San Fernando… los que se liberaron nos contaron que los carteles querían que comenzaran a  trabajar con ellos, se negaron y los mataron a todos… y ya no se trata solo de migrantes, sino de personas y de otras gentes que se han dedicado a secuestrar buses enteros, son negocio", denuncia. 

 

"El gobierno mexicano es el cómplice más terrible", afirma Vera, quien critica que la impunidad y la falta de procuración de justicia, para detectar a los cómplices de estos grupos al interior del gobierno mexicano, son los que han hecho que la guerra contra el narco adquiera las magnitudes que tiene hoy. 

La droga, un negocio que no se detiene

 

Pese a los esfuerzos de las autoridades en frenar la producción de marihuana, opiáceos y de pasta de coca, tanto en México, como en Colombia, Perú, Bolivia y otros países productores, el negocio de la droga es uno de los más lucrativos en el mundo.

 

México ha padecido que las instituciones del estado se hayan visto en extremo corruptibles con las grandes ganancias que el negocio deja, sirviendo esto como un factor importante para la fuerte protección e inmunidad de la que aparentemente gozan los carteles de la droga, haciendo cada vez más difícil detectar y frenar este flagelo. 

 

Desde 2006, México ha enfrentado lo que se llama la Guerra contra el Narco. En estos años el gobierno ha aumentado los miembros de la Policía Federal de 6.489  a 34.546 agentes en el 2010. En flagrancia, la Policía Federal ha detenido a cerca de 47.867 miembros de los distintos carteles del narcotráfico, de los cuales 119 pertenecen  a las altas estructuras de mando desde el 2006. 

 

Igualmente durante la administración de Felipe Calderón, se han destruido cerca de 50 laboratorios para el procesamiento de droga e incautado en cientos de operativos en todo el país,  cerca de 449 mil kilogramos de marihuana, 30.740 kg. de cocaína, 1.558 kg. de cristal, 490 de heroína. 14.608 kg. de pseudoefedrina y casi 600 mil pastillas psicotrópicas, según cifras de la Policía Federal. 

 

También desde 2006, el gobierno ha extraditado a 385 personas hacia los Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico. Ese mismo informe también indica que en el periodo del 2006 al 2010, se han desarticulado 162 redes del narcotráfico en todo México.  José Vergara, analista de estrategia militar del Gobierno mexicano aclara que la captura de los cabecillas de los grupos y la desarticulación de los mismos, no son sin embargo una garantía de que los mismos desaparezcan.

 

"La estrategia ha tenido claroscuros. La parte que ha sido más criticada es que se ha enfocado en la captura de los grandes capos y ha dejado desarticulados muchos grupos, llevado a otro nivel de líderes el crimen organizado, que se multiplican y que hacen más difícil que las autoridades combatan a los mismos", afirma Vergara.

 

La guerra por el control de los territorios se ha convertido en el factor que genera la violencia que impera en el país y que ya han cobrado la vida de cerca de 38 mil personas desde 2006, sometiendo a México a un baño de sangre sin precedentes con delitos atroces que enmarcan los titulares de los principales diarios de la nación. 

 

Hace poco, un estudio sobre el gasto en Defensa de los países latinoamericanos (a cargo del Stockholm International Peace Research Institute, SIPRI) reveló que México es uno de los países que menos invierte en este tema, con solo un 0.4% en relación a su PIB, en relación con otros como Brasil, dodne el gasto en defensa es mayor.

 

En 2011, México tiene un presupuesto para defensa de 4.314 millones de dólares. Los congresistas propusieron el año pasado sumar otros 1.100 millones de dólares para crear 18 batallones de fuerzas especiales, pero el presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados de México, Rogelio Cerda, ha asegurado que las autoridades mexicanas de Hacienda lo rechazaron. 

 

Por su parte Estados Unidos ha reforzado la presencia de militares en la frontera con el fin de frenar el ingreso de drogas al país, sin embargo el crimen organizado parece ir perfeccionando sus estrategias a medida que los controles aumentan, con el hallazgo de narco-túneles que conectan ambos lados de la frontera o el estrafalario uso de submarinos hechos en México, para el mismo fin.

Publicado el 31 Mayo 2011
Fuentes: Redacción NTN24
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