Martes, 18 de Junio de 2013 | Última actualización: 17:14

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Archivo AFP

Inicialmente el mismo Presidente de México, Felipe Calderón, negó que su gobierno se encuentre en una “guerra contra el narcotráfico”, para el mandatario el problema va mucho más allá de la propia voluntad de la gente de “usar o no drogas”.


Calderón opinó que sus esfuerzos se enfocan en reducir  los actos de violencia de los grupos criminales que “están afectando la seguridad de la gente en muchas regiones del país”.

 
Desde este punto de vista, el gobierno de Calderón, que inició en diciembre de 2006, ha intentado con una serie de medidas combatir todas las dimensiones posibles del narcotráfico: asesinatos, secuestro, corrupción, violación a los derechos de los inmigrantes, y en cuanto a los estupefacientes, controlar su fabricación,  distribución y consumo. 
 
Uno de los primeros pasos para hacer frente a la violencia del narcotráfico fue modificar, y en algunos casos crear,  una serie de leyes que dieran mejores armas al estado. 
 
La medida  más relevante fue la promulgación en 2009 de  la Ley del Sistema de Seguridad Nacional,  la cual busca coordinar el trabajo de la Federación, los Estados, el Distrito Federal y los Municipios, e integrar las políticas nacionales de seguridad para responder de manera unificada al crimen. 
 
En materia de secuestros México ocupó el primer lugar en la lista de países que más casos presenta en el mundo en el 2010, según un estudio presentado en mayo de ese mismo año por el  Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, el país centroamericano ostenta el número uno en secuestros tradicionales y de tipo exprés (en el que la víctima es retenida por unas horas). 
 
Para intentar frenar este delito el gobierno aprobó la ley antisecuestro en octubre del 2010, la cual endurece las penas a los implicados en esta actividad delictiva, en algunos casos hasta el punto de sentenciarlos a cadena perpetua. 
 

El gobierno también buscó detener el llamado narcomenudeo o micro tráfico de drogas ilícitas a través de una ley creada en 2009 que definió los consumos máximos para evitar criminalizar a los consumidores y centrarse en los distribuidores. 

 


La Policía Federal cuenta ya con 35 mil elementos. Archivo AFP
Otro reto al que se enfrentó el estado mexicano fue la entrada de insumos al país para la fabricación de estupefacientes, en algunos casos las redes de narcotráfico accedían a químicos como la efedrina y pseudoefedrina,  necesarios para la producción de anfetaminas, a través de empresas farmacéuticas que entraban legalmente los cargamentos. 
 
Para esto se modificó la  Ley General de Salud  prohibiendo la comercialización de medicamentos que utilizaban principios activos o procesos con estas sustancias. La penalización para los infractores de esta ley está tipificada en  el código penal federal en sus artículos del 193 al 199 y da hasta 20 años de cárcel.
 
Pero además de las medidas para controlar a los grupos al margen de la ley se ha tenido que combatir a los agentes mismos de esta.
 
Desde el 2007 se conoce la infiltración de la policía por parte de la criminalidad, ese año el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SPP) federal, Genaro García Luna,  reconoció el fenómeno.
 
"Lo último que tenemos, del combate al crimen duro, de los narcos del primer nivel, es una lista de policías, con claves, etcétera, y el hecho grave es que el costo de nómina por pago de policías, en promedio, es de 4 mil 100 pesos por agente, o sea que hasta el mismo precio de corromper es bajo para el crimen organizado", comentó Luna.
 
En un intento por controlar la corrupción la policía expulsó en agosto del 2010 a 3200 efectivos, el 10 % de la fuerza,  “por incumplimiento de los deberes previstos en el reglamento de la Policía Federal”, según explicó el comisionado de la fuerza, Facundo Rosas.
 
Por la desconfianza que genera el manejo de varias policías estatales y municipales que funcionaban sin la supervisión directa del estado,  se adelanta un proceso de conformación una Policía Federal  “confiable”, una fuerza que no existía y que ahora cuenta con cerca de 35 mil elementos que pasan por un filtro conocido como “control de confianza”, según indicó el analista José Vergara.
 

Junto a la configuración de esta unidad que actuará bajo un mando único, el estado mexicano adelanta también  una estrategia de coordinación entre 32 policías estatales, añadió Vergara.

 

 En mayo del 2011 las autoridades mexicanas detectaron a
513 inmigrantes al interior de un camión. Archivo AFP

Precisamente para combatir el tráfico de inmigrantes y la violación de sus derechos por parte de las bandas criminales, en ocasiones con complicidad de las autoridades, el senado mexicano promulgó en mayo del 2011 una ley que despenaliza la inmigración ilegal para permitir una mejor atención a los indocumentados.

 
La lucha contra las dimensiones del narcotráfico continúa, si bien durante los 4 primeros años de mandato de Calderón se habían logrado incautar  50 mil 247 millones de dosis de cocaína, marihuana y heroína; la cifra de muertos durante el mismo periodo también ascendió  hasta  los 34.651, la mayoría por combates entre los mismo cárteles.
 
A la luz de un informe entregado por  Estados Unidos en 2010 el gobierno de Felipe Calderón tomó 'medidas significativas' para reforzar sus instituciones y fue el año 'más exitoso' en cuanto a arrestos de capos de la drogas. 
 
Pero para otros no es suficiente, como para el cantautor, poeta y columnista español Joaquín Sabina quién indicó que la estrategia de lucha contra el narcotráfico y la violencia es "ingenua".
 
“Parece mentira que no supiera que esa guerra no la puede ganar él ni la puede ganar nadie", indicó Sabina haciendo alusión al presidente Felipe Calderón. 
 
La guerra continúa.
 
Publicado el 01 Junio 2011
Fuentes: Redacción NTN24
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