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HISTÓRICA VISITA EN LÍBANO

Benedicto XVI pide desterrar la venganza y la violencia de Medio Oriente

Benedicto XVI pide desterrar la venganza y la violencia de Medio Oriente
Papa Benedicto XVI. Archivo AFP

El papa Benedicto XVI exhortó el sábado a los pueblos de Medio Oriente a "decir no a la violencia", a "reconocer los errores" y a desterrar "la violencia verbal y física", en un discurso ante responsables políticos y religiosos en Beirut, donde realiza una.


En el segundo día de su primera visita a Líbano, el pontífice se dirigió en el palacio presidencial de Baabda, cerca de Beirut a varios centenares de personalidades del mundo político, religioso y cultural libanés, entre ellos los dirigentes de las comunidades musulmanas. "Hay que decir no a la venganza, hay que reconocer nuestros errores, aceptar las disculpas sin buscarlas, y en fin perdonar", afirmó Benedicto XVI.

 
El Papa, que centró su intervención en las condiciones religiosas y sociales que pueden favorecer la paz en toda la región, pidió "desterrar la violencia verbal y física". "Esta es siempre un atentado contra la dignidad humana, tanto del culpable como de la víctima", añadió sin evocar directamente las últimas violencias provocadas por la película que denigra el islam.
 
Benedicto XVI fue acogido en una atmósfera de fervor y de alegría. En las carreteras que conducen al palacio presidencial, en la montaña cristiana, miles de fieles, entre ellos muchos jóvenes e incluso niños, se congregaron, agitando banderas del Vaticano y de Líbano.
 
Grupos de iraquíes, jordanos, egipcios o palestinos también acudieron a recibir a Benedicto XVI, el primer pontífice romano en acudir a Líbano, después de Juan Pablo II, en 1997. "Esta visita es importante porque puede traer la paz y nos recuerda la importancia de vivir juntos", afirmó Dalal, una libanesa de 40 años.
 
Esta segunda jornada es particularmente intensa para un hombre de 85 años, que apareció frágil y apoyándose en un bastón, a pesar de que parecía estar en buena forma y feliz por esta primera visita a Líbano.
 
"En el Líbano, el cristianismo y el Islam habitan el mismo espacio desde hace siglos. No es raro ver en la misma familia las dos religiones. Si en una misma familia es posible, ¿por qué no lo puede ser con respecto al conjunto de la sociedad?", pidió en su discurso el jefe de la Iglesia católica, en un país donde cerca del 65% de la población es musulmana y el 35% cristiana.
 
Por su lado, el presidente Michel Suleiman, único jefe de Estado cristiano en el mundo árabe, pidió que en Medio Oriente la democracia "asegure a los diferentes componentes del mundo árabe, incluido el cristiano (...), participar en la vida política y en la gestión pública, independientemente de su proporción numérica, y sobre la base de la ciudadanía (...)". "La especificidad del Medio Oriente se halla en la mezcla secular de diferentes componentes", defendió el Papa.
 
Benedicto XVI subrayó que la paz tiene también su origen en las leyes de la sociedad. No se ve favorecida cuando "el valor inalienable de la vida" es "cuestionado de manera directa o indirecta, o hasta legal", dijo, en una crítica a los países occidentales que promulgan leyes que cuestionan, según él, las concepciones religiosas de la vida y la familia. La segunda cita importante del día se producirá cuando el Papa acuda al Patriarcado Maronita de Bkerké, donde se reunirá con jóvenes llegados de todo Medio Oriente.
 
El viernes por la noche, el sacerdote Federico Lombardi explicó, en respuesta a las numerosas preguntas sobre Siria, que "el Papa no viene como potencia política para proponer soluciones que no son de su competencia". No es una cuestión de "miedo" a tomar partido en el conflicto, dijo, y subrayó que el Papa es "consciente de la situación en la que viene: todo este viaje es en sí mismo un mensaje en una situación de tensiones y violencias".
 
Publicado el 15 Septiembre 2012
Fuentes: AFP