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PALESTINA PIDE PARTICIPACIÓN COMO ESTADO

Desbloqueadas negociaciones en la ONU para nuevo tratado de comercio de armas

Desbloqueadas negociaciones en la ONU para nuevo tratado de comercio de armas
Archivo AFP

Las negociaciones para un nuevo Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) se desbloquearon este martes en la ONU después de que los palestinos y la Santa Sede aceptaran participar en las conversaciones sólo como observadores, sin capacidad de tener voz o presentar propuestas en las consultas.


"¡Tenemos conferencia!", se oía por los pasillos de la ONU después de que, tras dos días de desencuentros y negociaciones, los palestinos aceptaran que su participación en la conferencia quede reducida a mero observador, sin derecho a presentar propuestas o hablar en la sesiones.

 
La primera conferencia de la ONU sobre el TCA, tras numerosas sesiones preparatorias durante años, debía haber empezado el lunes, pero Palestina pidió su participación activa como Estado alegando que la Unesco ya la reconoce como tal y que, por tanto, tiene potestad para participar en conferencias internacionales.
 
Sin embargo, las normas de procedimiento de la Asamblea General señalan que, hasta que Palestina no pida su ingreso al organismo como Estado observador -los palestinos desestimaron esa opción el año pasado-, eso no puede ocurrir. Las diferentes interpretaciones de la normativa de la ONU y de las conferencias internacionales retrasaron su inauguración oficial hasta este martes, tras desbloquearse el arranque de la conferencia sobre el TCA pasadas las 22:00 GMT, cuando se iniciaron por fin las intervenciones de los Estados.
 
La petición palestina provocó que el Vaticano, que cuenta con estatus de Estado observador permanente ante la ONU, también reclamara participar activamente en las negociaciones y puso en peligro también la participación activa de la Unión Europea (UE), también reconocida en su conjunto como observador del organismo. Finalmente, "los palestinos cedieron", dijeron fuentes diplomáticas, que explicaron que el diplomático argentino Roberto García Moritán, presidente de la conferencia, arrancó tras horas de intentos un acuerdo que dejó a palestinos y al Vaticano sin voz en la conferencia, pero salvó la participación de la UE.
 
El acuerdo permitió arrancar las sesiones, aunque la Santa Sede dejó patente su malestar por la solución adoptada, que consideró "contraria e inaceptable", según fuentes presentes en la sala, donde el Vaticano pidió que ésta "no afecte a su participación futura en otras conferencias y no siente precedente".
 
Cuando se selló el acuerdo, algunos de los ministros presentes ya habían abandonado la sala, como el titular de Exteriores de Australia, Bob Carr, que no pudo así pronunciar el primero de los discursos para la apertura. No sólo habían abandonado la sala algunos de los ministros, sino también los traductores de la ONU y los servicios gráficos y de televisión del organismo internacional. El malestar era generalizado entre distintas delegaciones diplomáticas y entre los responsables de las numerosas ONG que se han desplazado a Nueva York para presionar a los Estados y lograr un tratado robusto que también regule también la venta de partes y componentes de armamento en todo el mundo.
 
"Durante dos días no hemos debatido de ideas ni principios, sino solo de dónde se deben sentar los representantes palestinos", señaló una fuente diplomática, que aseguró que el problema planteado "se les ha ido de las manos" a los palestinos, quienes pusieron "en peligro" un tema "muy importante para la ONU". Para Amnistía Internacional (AI), una de las organizaciones que asisten a la conferencia, perder dos días es "lamentable" porque los Gobiernos del mundo "deberían centrar su atención al tratado que hay que alcanzar a finales de mes", dijo a la salida de la sesión su coordinador para el control de armas, Brian Wood.
 
Un total de 193 países participan hasta el 27 de julio en esta primera conferencia de la ONU sobre el TCA, con el que se busca regular el comercio mundial de armamento, mientras las ONG piden regular la venta de partes y componentes de armamento, un negocio que movió casi 10.000 millones de dólares entre 2008 y 2011.
 
Publicado el 03 Julio 2012
Fuentes: EFE
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