
Los presidentes y jefes de Estado del G20 comenzaron a llegar este domingo al balneario mexicano de Los Cabos (noroeste), para una cumbre en la que todas las miradas se enfocarán en las elecciones griegas, que podrían definir el futuro del euro.
Los líderes de este foro de naciones desarrolladas y emergentes pondrán a Europa bajo presión para que tome medidas drásticas para conjurar la crisis de la deuda que galopa por el viejo continente.
Y el choque entre los promotores de la austeridad a rajatabla encabezados por Alemania, y los defensores de medidas procíclicas que impulsen el crecimiento a costa de una mayor flexibilidad en el gasto -encarnados por Francia o España- se vislumbra duro.
La última gran medida adoptada en la zona euro para tratar de contener la debacle -un paquete de ayuda de hasta 100.000 millones de euros para la endeble banca española expuesta a créditos inmobiliarios de riesgo- no fue suficiente para contentar a unos mercados que piden acciones concretas y colectivas a los dirigentes europeos.
"Europa tiene los recursos, las instituciones, el vigor y la fuerza" para hacer frente a la crisis, sin embargo "esta voluntad no se ha transmitido de manera correcta, de manera suficientemente clara en virtud de los problemas de gobernabilidad de las instituciones" europeas, resumió el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ángel Gurría, en rueda de prensa el pasado sábado en Los Cabos.
Los europeos tienen "tal vez menos de tres meses" para "dar indicaciones fuertes sobre su voluntad colectiva de reforzar su unión monetaria", lanzó por su parte la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, en una entrevista publicada el sábado por un diario francés, mientras se multiplican las advertencias sobre los impactos de la debacle europea en la economía mundial.
China, Brasil e India dan señales de desaceleración, y la recuperación incipiente en Estados Unidos da señales de debilitamiento.
Escenario de incertidumbre
A este escenario de incertidumbre que en las últimas semanas tuvo en España su principal foco de atención, se superpone este domingo la celebración de unos comicios clave en Grecia.
Los griegos vuelven a las urnas tras el fracaso de las elecciones de mayo luego de las cuales no hubo mayorías para formar gobierno.
Se trata de unas elecciones en clave de referendum sobre las medidas de austeridad impuestas a Grecia para obtener un paquete de ayuda internacional que le permitió evitar la moratoria sobre su deuda, pero que muchos sectores sociales y partidos políticos principalmente de izquierda como la popular y segunda en las encuestas Syriza, critican.
Una salida de Grecia del euro y de la Union Europea tendría "un efecto devastador" sobre el proyecto europeo, destacó el presidente del Eurogrupo y primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker.
Con los dirigentes europeos y los principales titulares de organismos financieros y bancos internacionales confluyendo en Los Cabos, se espera que las primeras reacciones al escrutinio en Grecia provengan por la tarde del otro lado del Atlántico, según fuentes diplomáticas europeas.
Serán el preludio de una cumbre en la que según versiones de prensa podrían anunciarse medidas masivas de los bancos centrales para sostener el flujo del crédito, como ocurrió en 2009 tras la caída del banco Lehman Brothers en Estados Unidos el año anterior.
Serán también una señal sobre el futuro de la Eurozona.