
La llama se apagó este domingo en el estadio Olímpico de Londres, clausurando los XXX Juegos de la era moderna, en una ceremonia que puso punto final al gran evento deportivo y que sirvió para dar el testigo al próximo anfitrión, Rio de Janeiro en 2016.
El fuego olímpico, traído como marca la tradición desde Grecia, cuna del Olimpismo, había recorrido Gran Bretaña e Irlanda en las semanas previas al evento y desde el 27 de julio, fecha de la ceremonia inaugural, alumbraba simbólicamente la competición deportiva más importante del mundo.