
Miles de chiitas se manifestaron este sábado en Bahréin convocados por el principal partido de oposición de este pequeño reino del Golfo, en la primera manifestación tolerada desde la sangrienta represión del movimiento de protesta en marzo.
Bajo el lema "Bahréin, una tierra para todos", miles de personas desfilaron en el pueblo de Sar, más de una semana después del levantamiento del estado de emergencia impuesto a mitad de marzo y que prohibía toda manifestación. La marcha tuvo el aval de las autoridades, indicó el ex diputado Hadi al Musaui, del partido opositor Wefaq.
"Esta presencia en las calles es una manera de decir a las autoridades que seguimos exigiendo un cambio político. Nuestro eslogan es: el pueblo quiere reformar el régimen", añadió, precisando que la policía se mantuvo al margen de los manifestantes.
En la manifestación, el líder del Wefaq, jeque Ali Salman, describió el comienzo del año como "tres meses macabros que dejaron profundas heridas en el cuerpo de la patria", y rechazó las acusaciones de que los manifestantes quieran establecer un Estado islámico chiita, según un texto publicado en la página Facebook del partido.
La oposición exige la renuncia del inamovible primer ministro, jeque Jalifa ben Salman Al Jalifa, y una auténtica monarquía constitucional.
Pese al levantamiento del estado de emergencia y un diálogo de reconciliación nacional convocado para julio por el rey, la situación se mantiene tensa en Bahréin, país de mayoría chiita dirigido por una dinastía sunita desde hace más de dos siglos.
Las protestas populares en favor de reformas y animadas por los chiitas fueron reprimidas, con un saldo de 24 muertos entre mitad de febrero y mitad de marzo, según el Gobierno. Al menos 500 manifestantes fueron encarcelados, y cuatro de ellos murieron en prisión.