
El PRI mexicano afirmó que defenderá ante la justicia electoral la legalidad del triunfo de su candidato en la elección presidencial, Enrique Peña Nieto, y acusó al aspirante de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, de ser un "mal perdedor".
"El PRI acudirá al Tribunal Federal Electoral no sólo a defender la legalidad de este proceso electoral y nuestro triunfo legítimo, defenderemos también el valor de voto de los más de 50 millones de mexicanos que ejercieron el sufragio", dijo el presidente del partido, Pedro Joaquín, en referencia al número total de votantes.
"Esta fue la elección más equitativa de la historia y también la más vigilada: millones de ciudadanos y cientos de observadores electorales la custodiaron", afirmó Joaquín poco después que el candidato de la izquierda pidiera al Tribunal Electoral invalidar la elección.
López Obrador, que quedó en segundo lugar a 6,62 puntos porcentuales de Peña Nieto, alega que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) compró millones de votos y la campaña estuvo manipulada a favor de éste por los medios de comunicación y las casas encuestadoras.
Para Joaquín, "las preferencias políticas de millones de votantes no pueden ser invalidadas por una actitud que se resiste a la realidad jurídica y a la realidad política de México".
El dirigente del PRI recordó que en 2006, tras perder la anterior elección presidencial por 0,56%, el candidato de la izquierda denunció un fraude y lanzó a sus seguidores a bloquear el centro de Ciudad de México durante varias semanas.
"El único problema de esta elección fue haber tenido a quien, probada y reiteradamente, ha sido un mal perdedor", consideró Joaquín.