
La ciudad estadounidense de Scranton (Pensilvania, al oriente) recortó el salario de sus 400 trabajadores al mínimo establecido por la ley, en medio de una disputa presupuestaria entre el alcalde y el concejo municipal.
La disputa comenzó hace más de tres semanas, pero este martes alcanzó su punto álgido cuando los sindicatos presentaron denuncias ante la justicia federal luego de que el alcalde no aceptase una orden judicial estatal.
Los gremios afirman que el alcalde Chris Doherty desoyó la orden de un juez de dar marcha atrás con los recortes salariales.
"Está ignorando la orden del tribunal", afirmó el abogado Stephen Holroyd, que representa a tres de los sindicatos implicados.
Los recortes han sido muy duros y los oficiales de policía que ganaban 26 dólares por hora tras dos años de experiencia pasaron a cobrar 7,25 dólares por hora, según la denuncia presentada en la justicia.
Roger Leonard, un operario que trabaja para la ciudad, dijo que antes solía ganar unos 900 dólares por dos semanas de empleo y que ahora ese pago ha bajado a USD 340.
La ciudad, situada a unos 190 km de Filadelfia, es una de las tantas del oriente de Estados Unidos que ha visto cómo su industria pesada y de manufacturas ha ido desapareciendo en las últimas décadas.
La razón del recorte en los salarios es el agujero presupuestario que enfrenta Scranton y la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre el alcalde y el concejo municipal.
Según un diario, la ciudad tenía el pasado lunes en su cuenta sólo USD 133.000 y debe afrontar deudas por USD 3,4 millones.