
Situada en el Atlántico sobre un antiguo volcán submarino, la pequeña isla canaria de El Hierro vive desde hace dos meses al ritmo de un sinnúmero de movimientos telúricos, que presuntamente estarían anunciando una erupción.
"No había sentido nunca los movimientos así. Los estoy notando, anoche sobre todo. También oímos un zumbido, unos ruidos profundos", afirma Herminio Barrera, un mecánico de 25 años que vive desde siempre en La Frontera, un pequeño pueblo pegado a la ladera del cráter que domina la isla, la más occidental de las Canarias.
La isla de 287 kilómetros cuadrados ha sufrido 8.000 sacudidas desde el 19 de julio, según el Instituto Geográfico Nacional español, aunque la mayoría no fueron sentidas por los habitantes. El mayor sismo, alcanzó una magnitud de 3,4.
El grado de alarma se ha elevado al nivel "amarillo", el segundo en una escala de tres.
Los 11.000 habitantes de la isla viven ahora en estado de "prealerta por riesgo volcánico", un nivel que implica "prepararse para hacer frente a una evolución desfavorable del fenómeno", almacenando agua, medicamentos, una radio y linternas, explicó el gobierno regional canario.
Las autoridades locales ordenaron las primeras evacuaciones, de manera que 53 personas, habitantes y turistas extranjeros, tuvieron que abandonar su casa o su hotel ante posibles desprendimientos de rocas de la montaña, el Pico de Malpaso, que asciende a 1.500 metros.
"Es demasiado peligroso. No podemos quedarnos", dijo Tuengen Maier, de 62 años, un turista alemán de vacaciones en la isla desde hace diez días. Evacuado con su esposa de la casa rural en que se encontraban en la ladera del volcán, decidieron abandonar El Hierro con dirección a la gran isla de Tenerife.
"Sólo vamos a recoger nuestro equipaje", explicó tras haber pasado la noche en un alojamiento provisional.
"Yo estoy más tranquilo, pero hay gente más preocupada, sobre todo con niños, porque estamos cerca" de la montaña, relata Herminio Barrera, que no ha recibido orden de evacuación.
Antecedentes de sismos en la isla
Las autoridades llaman a la "calma", pero confirman la intensidad histórica de la actividad sísmica. "Nunca se habían producido fenómenos de este tipo en El Hierro con esta frecuencia desde que hay registros", asegura Ana Vidal, portavoz de la Dirección General y Emergencia del gobierno de Canarias.
"Ha habido desprendimientos por los sismos, pero eso no significa que el volcán vaya a entrar en erupción", añadió. Las Canarias no han vuelto a registrar ninguna erupción desde la del Teneguía, en la isla de La Palma, en 1971.
La ministra española de Defensa, Carme Chacón, viajó a El Hierro por la tarde con el fin de supervisar el despliegue de 31 militares llegados a Tenerife.
Equipados con seis camiones, cuatro autobuses y tres vehículos ligeros, los miembros de la Unidad Militar de Emergencia (UME) están encargados de realojar a los habitantes evacuados en otra isla.
Preparan también un "estudio para la instalación de un campamento de damnificados con capacidad para albergar a 2.000 personas", en caso de necesidad, según el ministerio de Defensa.
"Olvídense de que tengamos que evacuar" la isla, aseguró el presidente del Cabildo, la autoridad local de El Hierro, Alpidio Armas, ante los medios. No obstante, admitió que "ha aumentado el número de terremotos" desde el viernes, asegurando que "la mayoría se registra en el mar y se mantiene la profundidad e intensidad"