
Los casos de tos ferina en América Latina crecieron un 90% en la última década, informó este jueves en Bogotá la Fundación Panamericana de la Salud y la Educación (PAHEF, por su sigla en inglés), al advertir que este año surgió un "nuevo brote".
La PAHEF presentó este jueves la campaña de prevención "América Latina sin Pertussis", con la que se pretende acabar con las muertes causadas por esta enfermedad, conocida también como tos convulsa, coqueluche o tosse comprimida.
La tos ferina es un mal del tracto respiratorio altamente contagioso y que en su faceta inicial se puede confundir con un simple catarro, pero es considerada la tercera causa de muerte provocada por enfermedades que se pueden prevenir a través de la vacunación.
Con motivo de la presentación de la campaña, el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, doctor José Brea del Castillo, indicó que la tos ferina está controlada en niños con edades comprendidas entre 6 meses (cuando se puede aplicar la segunda dosis de la vacuna) y 10 años, pero en adolescentes y adultos los casos aumentan alarmantemente.
"Hemos visto un aumento de los casos en la adolescencia, en adultos y en niños por debajo de los tres meses. Hay un brote en Latinoamérica porque la vacuna que se pone a los 5 años tiene una duración de 7 años por lo que las personas al llegar a la adolescencia no tiene una buena respuesta de protección", detalló Castillo.
Cada año se registran 16 millones de casos de tos ferina, de los cuales 200.000 terminan en fallecimiento y la mayoría son bebés menores de 6 meses, etapa en la que la enfermedad es mortal, indicó la presidenta de la Sociedad Colombiana de Pediatría, Cristina Mariño.
"El reto es entender que sigue siendo una enfermedad muy contagiosa y que regresó como un problema epidemiológico que ha sido reconocido en adolescentes y adultos siendo éstos reservorios para la bacteria que después es contagiada al recién nacido", detalló Mariño.
La única manera de prevenir el contagio es a través de la vacunación, ya que, según Castillo, "cuando la bacteria ya está, no se puede hacer mucho, toca esperar a la respuesta inmunológica de cada persona".