
El opositor Frente Popular Marfileño (FPI, sus siglas en francés) calificó este viernes de "calumnia y difamación" las acusaciones de intentona golpista que el Gobierno de Costa de Marfil dirigió contra ellos el pasado miércoles.
En una rueda de prensa ofrecida este viernes en Abiyán, el presidente del FPI, Miaka Ouretto, denunció que el objetivo del gobierno es "silenciar" a los partidarios del expresidente Laurent Gbagbo, detenido por la Corte Penal Internacional (CPI) a la espera de ser procesado.
Según Ouretto, el Ejecutivo pretende presentar a Gbagbo como "un criminal que se niega a arrepentirse y que sigue sembrando la muerte en Costa de Marfil" en vísperas del proceso.
Al hilo de este argumento, el dirigente del FPI anunció que demandarían al Gobierno marfileño por calumnia y difamación, ya que lo consideran que se ha cometido "un atentado contra la honra" de Gbagbo.
Ouretto habló, asimismo, del ataque perpetrado esta semana en el oeste de Costa de Marfil y que costó la vida a siete cascos azules nigerinos.
El líder opositor atribuyó la responsabilidad de la emboscada a "3000 mercenarios procedentes de Burkina Faso apoyados por cazadores tradicionales que operan en la zona bajo ordenes de Noureimi Amadé, aliado del régimen de (Alassane) Ouattara", presidente de Costa de Marfil.
Dichos mercenarios protagonizaron el ataque para protestar, porque no han recibido sus sueldos correspondientes tras haber colaborado en el levantamiento que llevó a Ouattara al poder hace más de un año, afirmó al respecto.
Las declaraciones del presidente del FPI responden a otras hechas el miércoles en la televisión estatal por el ministro marfileño de Interior, Hamed Bakayoko, quien acusó a los partidarios de Gbagbo de haber intentado desestabilizar el Gobierno.
En concretó, señaló al exministro de Defensa Lida Moise Kouassi, detenido la semana pasada en Lomé, donde se encontraba exiliado desde 2011, como el responsable intelectual del presunto complot.