
Varios partidos políticos opositores en Panamá, que han sido enemigos históricos, llamaron este viernes a crear un frente por la democracia, la cual aseguran se encuentra amenazada por el gobierno del presidente Ricardo Martinelli.
"Rechazamos la velocidad y profundidad del deterioro institucional, la irresponsabilidad fiscal y las amenazas a la democracia causadas por el presidente Ricardo Martinelli", dijo Juan Carlos Varela, opositor al gobierno y es el vicepresidente del país.
Varela, presidente del Partido Panameñista (PP, derecha), hizo las declaraciones junto a Milton Henríquez, presidente del Partido Popular (democristiano) y Mitchel Doens, secretario general del Partido Revolucionario Democrático (PRD, socialdemócrata), enemigos históricos durante el período militar (1968-1989).
El PP y el Partido Popular señalan al PRD de amparar violaciones a los derechos humanos en esa época, mientras que el PRD los acusa de legitimar la invasión militar estadounidense de 1989 que depuso al exdictador Manuel Noriega y dejó miles de muertos.
"El problema político de fondo es que el presidente Martinelli y su gobierno están acabando con la institucionalidad del país y están actuando en contra de la Constitución", acusó Doens.
"Más vale que todos nos unamos para defender nuestras libertades de una persona (Martinelli) que si bien fue electa democráticamente, no gobierna democráticamente", afirmó Henríquez.
El llamado se produce luego que el gobierno designó a los magistrados para la Sala de Garantías Constitucionales de la Corte Suprema de Justicia, la cual consideran ilegal.
La oposición acusa también a Martinelli de controlar todos los órganos del Estado y de querer vender los activos estatales a empresas privadas para obtener dinero y perpetuarse en el cargo.
"Sinceramente, creo que esto es más que todo un espectáculo de carácter político", refutó en RPC Radio el ministro de Gobierno, Jorge Ricardo Fábrega.
"El derecho a manifestarse es parte de la libertad que hay en nuestro país, pero una cosa es eso y otra empezar movimientos que despierten un proceso de desobediencia civil y eso tiene otra consecuencia", advirtió Fábrega.