La salud de Mubarak se degradó a pasos acelerados desde su condena el 2 de junio, por la muerte de 850 manifestantes en la insurrección de inicios de 2011.
Cumplía la sentencia en el ala médica de la cárcel de Tora, en el sur de El Cairo, y según la agencia oficial mena fue trasladado tras sufrir un paro cardiaco al hospital militar Maadi, en un suburbio de la capital.