"Llegó la hora de recuperar la seguridad (...) la opción del diálogo está agotada": presidente De la Espriella expone hoja de ruta de su gobierno en primer discurso
El presidente Abelardo de la Espriella asumió formalmente la presidencia de Colombia y dio su primer discurso oficial en el Cantón Militar Pichincha de Cali, desde donde prometió "cerrar un largo capítulo de resignación nacional" e iniciar lo que denominó una profunda transformación del destino del país.
El mandatario eligió esta sede, vinculada históricamente a la independencia colombiana, para enviar un mensaje de recuperación del orden y la autoridad.
En su discurso de posesión, De la Espriella se comprometió a gobernar "para todos los colombianos" y afirmó que "ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad".
El mandatario destacó que su gobierno no tendrá "espacio para la intransigencia" y convocó a la unidad nacional por encima de diferencias ideológicas.
Uno de los anuncios más contundentes fue la declaración de guerra frontal al narcoterrorismo. De la Espriella ordenó a las fuerzas militares y policiales "combatir a todas las estructuras criminales" y advirtió que sus integrantes tienen "dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano".
El presidente adelantó que en las próximas horas su gobierno expedirá el listado de grupos narcoterroristas para dotar a la fuerza pública de instrumentos eficaces de combate.
En materia de cultivos ilícitos, el mandatario anunció la implementación de la fumigación con herbicidas de última generación, asegurando que no causarán daño a la salud humana ni al medio ambiente.
"La coca ha traído muerte, corrupción y destrucción", afirmó, prometiendo que "dará paso al coco, al cacao, al café, al maíz, a la palma y a una agricultura honrada".
El presidente De la Espriella también se pronunció sobre la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), reiterando su posición crítica expresada durante la campaña.
Aunque prometió respetar el orden jurídico vigente, advirtió que no renunciará "al deber de revisar con absoluto rigor la naturaleza y los efectos de una jurisdicción que nació desconociendo la voluntad popular".
El mandatario sostuvo que "la reconciliación no se edifica sobre el olvido ni sobre la absolución ilegítima de la violencia".
Entre los anuncios de infraestructura carcelaria, el presidente confirmó la construcción de megacárceles para recluir a quienes representen mayor amenaza para la seguridad.
Además, garantizó protección jurídica a militares y policías en el cumplimiento de su deber, definiéndose como "un defensor de todas las horas" de la fuerza pública.
El nuevo mandatario invocó el legado del expresidente Álvaro Uribe Vélez, recordando que bajo su gobierno "Colombia enfrentó con firmeza el terrorismo y restableció la autoridad del Estado".
De la Espriella citó a Winston Churchill al declarar: "La victoria a toda costa, la victoria a pesar del terror, la victoria por largo y duro que sea el camino".
Finalmente, el presidente prometió gobernar desde las regiones, comprometiéndose a recorrer el territorio nacional para que "ningún compatriota se sienta abandonado" y para que al concluir su mandato "Colombia pueda afirmar orgullosamente que la autoridad volvió a sentirse en cada rincón de la patria".