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Maduro ha denunciado 18 intentos de magnicidios en seis años de mandato

Maduro denuncia atentado/ Foto: EFE
Maduro ha denunciado 18 intentos de magnicidios en seis años de mandato
Desde Bogotá se estaría tejiendo una campaña para asesinar al presidente de Venezuela, al menos así lo denunció el mismísimo Nicolás Maduro

Desde Bogotá se estaría tejiendo una campaña para asesinar al presidente de Venezuela, al menos así lo informó el mismísimo Nicolás Maduro, en lo que sería la décimo octava denuncia de magnicidio en su contra alertada por el mismo Jefe de Estado, en seis años de mandato.

Los primeros intentos

Era 23 de enero de 2013 cuando Maduro, entonces Vicepresidente de la República, advirtió un primer plan de ataque en su contra. "Grupos infiltrados planean matarme a mí y al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello", dijo desde un acto de masas en el oeste de Caracas, durante una alocución que fue transmitida por el canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), plataforma que ha servido como difusora de todas estas alertas.

De este presunto plan no se obtuvieron nuevos datos: se desconocen los nombres de los autores, si hubo detenciones o si había relación con factores políticos. Sin embargo, apenas catorce días después, el todavía Vicepresidente aseguró que un grupo de sicarios "mandados por la derecha salvadoreña" planeaban matarlo, sin precisar si había relación entre esta denuncia y la anterior.

Así, sin nombres, ni fechas, lugares, fotografías, ni pruebas de ningún tipo, transcurrieron dos meses bajo la estela de la amenaza de muerte contra un político venezolano de tan alto nivel. Durante este tiempo murió el líder socialista Hugo Chávez, solo cinco meses después de haber sido electo por tercera vez consecutiva presidente de la República. El Consejo Nacional Electoral llamó a nuevas elecciones y la nación se encaminaba hacia un destino incierto. 

Henrique Capriles: uno de los "culpables" según Maduro

Entonces, en medio de la campaña presidencial más corta de los últimos tiempos, el heredero político de Chávez y, para entonces, Presidente encargado de la República y candidato oficialista señaló, también a través de VTV, a su adversario en los comicios, el líder opositor Henrique Capriles Radonski, como uno de los "enemigos de la patria" que quería acabar con su vida. 

Esta denuncia tampoco prosperó y, paralelamente, Maduro se alzó con la victoria en las presidenciales. Bastaron catorce días nuevamente, esta vez posteriores a su jura como Jefe de Estado, para una nueva alarma de magnicidio. Los señalados fueron el exembajador de Estados Unidos, Roger Noriega, y el expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, quienes "planearon magnicidio desde Bogotá y Miami", según palabras del propio presidente venezolano que, en esa oportunidad, como es costumbre, llamó asesino a Uribe, y le pidió "sacar su nariz" de Venezuela.

Con un mes como Presidente, y sobreponiéndose a una ola efímera de protestas que sacudió el país por la desconfianza en el resultado electoral, Maduro anunció uno de los más polémicos y supuestos planes de magnicidio en su contra: "Desde Colombia planean inocularme un veneno, que no me mataría de una vez, sino lentamente". La presunta estrategia acaparó la atención de los medios de comunicación de Latinoamérica y de los internautas que, restaron importancia a la seriedad de la denuncia, y ridiculizaron las palabras del mandatario.

Planes desde el extranjero

Entre el 24 de julio y el 26 de agosto de 2013 el Gobierno se dijo advertido en cuatro ocasiones por diferentes planes magnicidas. Voceros como Diosdado Cabello, el periodista José Vicente Rangel y el entonces ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, (hoy preso político) fueron los encargados de notificar, siempre mediante la pantalla de la televisión, las características de los planes en cuestión.

Los señalados entonces forman parte de una lista redundante: el gobierno de Estados Unidos, "Colombia", Álvaro Uribe, la "extrema derecha" y el expresidente de Honduras, Roberto Michelleti. Destaca el último de los planes de este período, se llamó "Carpeta Amarilla" e incluyó detenciones en Los Teques y un nuevo nombre: Carlos Salcedo, un ciudadano del que se difundió fotografía y número de teléfono, pero que hasta la fecha no ha sido capturado.

El año de "La Salida"

El llamado año de "La Salida" también contó con la cortina magnicida: cinco denuncias a lo largo de 2014 que comenzaron el 15 de febrero, tres días después del inicio de las protestas antigobierno, con una alerta por parte de Maduro que se dijo preocupado por su vida, luego de que un tuitero llamado "Power Kardashian" amenazara, a través de la red social, con matarlo.

Exactamente un mes después, con el país en llamas y decenas de barricadas en varias ciudades del país organizadas por la oposición que pedían la renuncia a Nicolás Maduro, éste, en un acto frente a miles de militares, se dirigió al presidente de Estados Unidos y le pidió expresamente que no autorizara un presunto plan para matarlo, que estaría adelantando el Departamento de Estado de la nación norteamericana.

El 10 de diciembre de 2014, Maduro anunció lo que sería el último plan magnicida en su contra de ese año. Esta vez, según contó, se trataba de sicarios que habían viajado desde Centroamérica hasta Ecuador para acabar con su vida, durante su participación en la Cumbre de Unasur. Esta información fue ratificada por el gobierno de Rafael Correa.

Anterior a esta ocasión, dos denuncias habían tomado por asalto la escena noticiosa venezolana. En mayo señalaron a la exdiputada opositora María Corina Machado, al exembajador Diego Arria y al exgobernador Henrique Salas Römer de estar "financiados" por el banquero venezolano Eligio Cedeño para "aniquilar a Maduro". Y, en junio, la delegación venezolana en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aseguró que la oposición política del país quiere matar al Presidente.

El abogado constitucionalista, Gustavo Tarre, el exdirector de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Pedro María Burelli, el embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, el cubano Robert Alonso y el abogado, Ricardo Koesling también fueron señalados por presuntos planes desestabilizadores que siempre incluían la idea de asesinar al Primer Mandatario, durante el 2014.

El fiasco de Costa Rica

Tras una docena larga de advertencias por presuntos planes de asesinato en su contra, Maduro comenzó el 2015 con una serie de viajes al exterior que lo mantuvieron fuera de Venezuela durante la mayoría del tiempo en enero. No obstante, el día 27, durante una alocución desde Caracas, el Jefe de Estado anunció que un grupo de terroristas amenazaron con matarlo en Costa Rica, destino al que partiría en lo sucesivo para participar en la Cumbre de la CELAC. Maduro aseguró que el gobierno tico estaba al tanto de la amenaza.

Un día después, el canciller de Costa Rica, Manuel González, desmintió al presidente venezolano y aseguró que la integridad de ninguno de los mandatarios estaba en riesgo. "No hemos confirmado ninguna amenaza ni grupo terrorista en nuestro territorio", agregó.

De la boca de Maduro no salió ni un solo comentario más sobre esta desmentida amenaza. 

Dos semanas después, cuando se cumplía un año de la multitudinaria marcha antigobierno, saltó a la palestra mediática el "plan de golpe azul", una nueva estrategia magnicida explicada por Maduro y que consistiría en ataques aéreos sobre la sede del Gobierno nacional y otros sitios tácticos donde estarían previstas apariciones del primer mandatario. Estos planes fueron atribuidos a un grupo de nueve militares que fue detenido. En la actualidad permanecen privados de libertad.

Esta denuncia activó las alarmas del Gobierno y del Alto Mando Militar que cerró filas en apoyo a Maduro y rechazó cualquier intento de golpe dentro de las filas castrenses.

Los venezolanos, por su parte, vieron con descrédito esta alerta y así lo reflejaron a través de las redes sociales donde, mediante memes y comentarios satíricos, se burlaron del Presidente. 

La palabra magnicidio casi se desdibujó por completo en el acelerado acontecer nacional hasta el 31 de agosto de 2015 cuando, en medio de la crisis fronteriza entre Colombia y Venezuela, el mismísimo Maduro, desde Vietnam, acusó a su par neogranadino Juan Manuel Santos por su "anuencia" ante un nuevo plan que desde Bogotá orquestaban para matarlo. "Santos se está haciendo de la vista gorda", incluso dijo Maduro.

Uno de los primeros en reaccionar fue el hijo del presidente colombiano, Martín Santos, quien catalogó como "humor" esta nueva acusación del mandatario venezolano. 

Cambio de poder en EE.UU. vino con nueva acusación 

El 21 enero de 2017 Donald Trump tomó posesión del Gobierno de los Estados Unidos y su homólogo en Venezuela no tardó en decir que el nuevo mandatario quería acabar con su vida.

El empresario estadounidense se ha mostrado despreocupado ante las acusaciones. Sin embargo, el Departamento del Tesoro del país ha sancionado en reiteradas ocasiones al Gobierno oficialista, para retomar, según ha dicho, “la democracia del país”. 

“Tenga cuidado con las órdenes que está dando sobre Venezuela” porque “no sabe con quién se mete", sentenció Maduro luego de la inhabilitación realizada a un día antes de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, órgano rechazado por la comunidad internacional.

Desde ese entonces, el Ejecutivo ha señalado a EE. UU. de querer “invadir” el país. Esas declaraciones fueron secundadas por el hijo del presidente en Venezuela, Nicolás Guerra, y afirmó que tomaría las armas y “llegaría a Neva York en caso de realizarse ese “plan”.

"Si se diera el supuesto negado de mancillarse el suelo patrio, los fusiles llegarían a Nueva York, señor Trump, tomaríamos la Casa Blanca, (porque) hasta Vietnam se quedaría pequeño, pero no es lo que queremos. No somos gente de guerra", sentenció.

Las quejas por parte del Gobierno oficialista, intentos de magnicidio e invasión, se hicieron reiterativas en las declaraciones del primer mandatario, mientras el pueblo padece la mayor crisis humanitaria en la historia del país. Como una forma de “paliar la crisis económica”, Maduro impulsó la moneda virtual, El Petro, y la misma fue sancionada por Trump.

El 19 de marzo de 2018 fue la primera sanción impuesta por el mismo Donald Trump, al prohibir cualquier transacción con el “Petro" y sumar a otros cuatro altos cargos del Gobierno de Maduro a su lista de sancionados.

Mediante una orden ejecutiva, el mandatario prohibió "todas las transacciones" vinculadas al sistema financiero estadounidense "con cualquier moneda digital que haya sido emitida por, para o en nombre del Gobierno de Venezuela a partir del 9 de enero de 2018".

Medidas de las que se ha valido el Ejecutivo para atribuir el debacle de la llamada “revolución”.

Atentado, incidente o “show”

El pasado 4 de agosto el presidente de Venezuela habría sufrido un atentado con un dron que contendría explosivos, del que salió ileso, según denuncias de altos funcionarios del Gobierno.

De acuerdo con el ministro de Información de Venezuela, Jorge Rodríguez, varios drones con cargas explosivas detonaron en las cercanías de la tarima donde Maduro ofrecía un discurso con motivo de la celebración de los 81 años de la Guardia Nacional, que habría dejado un saldo de siete militares heridos.

Por estos hechos fueron detenidas seis personas, según declaraciones del ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol. Sin embargo, el fiscal designado por la Constituyente, Tarek William Saab, habló de solo dos privados de libertad, durante una transmisión por el canal del Estado.

Horas después del incidente, el presidente afirmó que detrás del supuesto ataque estaría su homólogo en Colombia, Juan Manuel Santos, y dirigentes de la oposición.

Pese a que una cuenta anónima en Twitter “Soldados en Franelas” se atribuyó la autoría, Maduro dice una y otra vez que el plan proviene de Colombia. 

Para la oposición, el evento da paso a una "posible ola de represión" y alertó posibles incriminaciones del Ejecutivo a dirigentes políticos que se oponen al Gobierno.

Hasta el momento, los venezolanos se preguntan si lo ocurrido fue un atentado, accidente o un “show”, interrogantes a las que se suman los distintos partidos opositores del país, hasta la comunidad internacional. Ejemplo de ello es el Gobierno de Chile que pide “pruebas” a los oficialistas por las acusaciones a supuestos autores.

De cualquier modo, el autoproclamado hijo de Chávez parece honrar el legado de su "padre" que, en vida, y durante su Gobierno, denunció 22 presuntos planes para matarlo, a la par de otros 41 más anunciados por los principales voceros chavistas. Así, la imitación padre-hijo podría advertirle a los venezolanos que, en materia magnicida y con Maduro en el poder, falta mucha tela que cortar.

Redacción NTN24 Venezuela

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