El estado de salud de León XIV pone en duda su viaje a Latinoamérica: se reabre el debate sobre su papado
El diagnóstico de cáncer de pulmón del papa León XIV abrió interrogantes acerca del futuro de su pontificado, tan solo 17 meses después de su elección. Pese a que el Vaticano informó este jueves 15 de octubre que su recuperación tras la cirugía avanza con normalidad, aún se desconoce si va a requerir tratamientos complementarios y cómo estos podrían afectar sus actividades.
El pontífice, de 71 años, fue operado el martes en el hospital Gemelli de Roma, donde los médicos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. Los análisis del tejido confirmaron un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer, pero todavía hacen falta resultados para determinar su alcance y establecer si necesita otras intervenciones médicas.
La Santa Sede comunicó que los exámenes posoperatorios y las radiografías mostraron una evolución favorable. Este jueves, León XIV se levantó, desayunó y retomó parte de sus labores desde el hospital, lugar donde igualmente celebró misa. Se espera que permanezca ingresado al menos hasta el 20 de octubre.
Una de las primeras decisiones que se puede ver afectada por su estado de salud es la gira prevista del 6 al 17 de noviembre por Uruguay, Argentina y Perú. El programa busca numerosos desplazamientos y actividades, incluyendo una visita a Cusco, ciudad peruana situada a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar.
Aunque el viaje sigue previsto oficialmente, su realización va a depender de la recuperación del Papa y de los resultados de los estudios médicos. Autoridades eclesiásticas y políticas de la región reconocieron que las fechas podrían cambiarse.
La noticia de igual forma generó incertidumbre dentro de la Curia romana, donde algunos sectores especulaban con un pontificado prolongado debido a la edad y la actividad física que mostraba León XIV. Según un análisis publicado por El País, la enfermedad puede obligarlo a reducir su agenda, delegar más funciones y acelerar algunas decisiones internas.
La situación reaviva también el debate sobre qué sucede si un Papa queda incapacitado para ejercer sus funciones. La Iglesia católica no cuenta con un mecanismo formal que deje transferir automáticamente la autoridad papal a un sustituto mientras el pontífice sigue vivo. La Secretaría de Estado puede sostener la gestión administrativa, pero no asumir las potestades propias del Papa.
De momento, no existe un anuncio de renuncia ni información oficial que indique que León XIV esté incapacitado para gobernar la Iglesia. El impacto de su enfermedad sobre el pontificado va a depender de los resultados médicos y de la evolución de su recuperación en las siguientes semanas.