"Me sentí como lo que ve uno en las películas": presidente de Costa Rica fue evacuada tras explosión durante visita cerca de la frontera
La presidente de Costa Rica, Laura Fernández, fue evacuada con urgencia luego de que se presentara una fuerte explosión en una zona del país en donde grupos criminales se dedican a la minería ilegal.
En imágenes captadas por la televisión local se observa el momento en el que una camioneta blanca, en la que se transportaba la presidente, es evacuada con celeridad del lugar.
Fernández y varios diputados recorrían la población de Crucitas, cerca de la frontera con Nicaragua, cuando una detonación de origen desconocido retumbó en las montañas y sus guardaespaldas la arrojaron al piso.
"Me sentí como lo que ve uno en las películas (...) que lo agarran del pelo, lo tiran al suelo y lo montan (al auto). ¡No ven cómo quedé!", dijo poco después a la prensa Fernández.
"Me chequearon porque es el protocolo, pero estoy muy bien. No se preocupen más de lo necesario", añadió, al reportar que cinco personas, incluidos congresistas, recibieron atención por "bajonazos de presión, de azúcar (y) golpes de calor".
Según la presidenta, lo ocurrido demuestra "el peligro" que hay en Crucitas (Guanacaste, norte), donde mafias extraen oro ilegalmente y contaminan el medio ambiente en las inmediaciones del río San Juan.
En las imágenes difundidas por personas que acompañaban el recorrido se observa a Fernández tendida en el piso de tierra con varios escoltadas armados cubriéndola.
La minería ilegal es un punto de discusión entre los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, que en marzo pasado acordaron coordinar acciones para enfrentar ese delito.
El incidente en Crucitas se produjo luego de que el 3 de junio el gobierno costarricense asegurara haber recibido información sobre un supuesto plan para atentar contra la mandataria que se estaría fraguando desde una cárcel.
Fernández sustituyó en mayo a su mentor Rodrigo Chaves, cuyo gobierno denunció en enero un presunto complot para atentar contra el entonces presidente, aunque las autoridades nunca ofrecieron pruebas concretas.
La principal sospechosa resultó ser una activista de derechos humanos, crítica de Chaves en redes sociales, que calificó el caso como una "vil patraña".