Netanyahu afirma que el ejército israelí tiene "total libertad de acción" contra cualquier amenaza en el sur del Líbano
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró este lunes que su ejército tiene "total" libertad para hacer frente a cualquier amenaza en el sur del Líbano, donde las tropas permanecerán desplegadas el tiempo que considere necesario.
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"Nuestros soldados desplegados en el sur del Líbano disponen de una libertad de acción total para neutralizar cualquier amenaza directa o potencial contra ellos o contra los habitantes del norte" de Israel, declaró Netanyahu.
"El ejército israelí no está sujeto a ninguna restricción en este asunto", añadió, según un comunicado de su oficina.
Israel y Hezbolá pactaron el viernes un alto al fuego, según un funcionario de Estados Unidos, después de que los combates entre el ejército israelí y el grupo libanés amenazaran el reciente acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Medio.
Bombardeos israelíes en la madrugada del viernes mataron a 21 personas en el Líbano, donde también murieron cuatro soldados israelíes, en las hostilidades más mortales desde el anuncio del acuerdo entre Irán y Estados Unidos esta semana.
El llamado memorando de entendimiento prevé un alto el fuego "en todos los frentes, incluido Líbano", una condición en la que había insistido Teherán, aliado de Hezbolá, para poner fin al conflicto.
El vicepresidente JD Vance, y el jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, tenían previsto iniciar una nueva fase de negociaciones este viernes en Suiza, pero el encuentro se suspendió en medio de las hostilidades en el Líbano.
Horas después, un funcionario de Estados Unidos dijo a AFP que Israel y Hezbolá acordaron un alto al fuego con efecto inmediato, negociado por mediadores norteamericanos tras mantener conversaciones con Israel e Irán.
Un diplomático del Golfo, que pidió el anonimato, confirmó la tregua.
El anuncio llegó horas después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtiera que Israel "hará pagar un precio muy alto" a Hezbolá por la muerte de sus militares.
También prometió que sus fuerzas permanecerán "el tiempo necesario" en el sur del Líbano, donde realizaron su mayor incursión terrestre en décadas.
"Todo Líbano debe arder", lanzó por su parte el ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, lo que llevó al canciller iraní Abás Araqchi a acusar al Estado hebreo de querer "la guerra permanente".
Muchos habitantes huyeron del sur del país tras esos ataques, apretujados en autos, algunos con colchones y efectos personales amarrados al capó, constató un corresponsal de la AFP en la región de Tiro.
"Estábamos en casa cuando, de repente, empezaron los bombardeos. No se libró ninguna ciudad, ninguna casa", contó Zeinab Naser, de 69 años, en medio de un atasco en Sidón, en el sur del Líbano.