El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (80 años) tiene muchas habilidades, pero el debate público no es una de ellas. Nuevamente volvió a tropezar con sus ideas, enredándose con sus palabras y propuestas, pese a tener un entorno mediático más favorable y un texto que leía de forma afanosa y efusiva.
El último debate presidencial en los estudios de Globo en Rio de Janeiro, inició tarde, con reglas de moderación y un eocosistema rígido. El equipo de Lula logró que Bolsonaro no volviera a acercarse al presidente, evitando distraerlo o ponerlo más nervioso.
Los insultos no faltaron. Lula llamó a Bolsonaro lamebotas de Trump y miliciano, mientras su oponente lo tildó “nueve dedos”. Bolsonaro luego se disculpó y pidió a Lula que se disculpara por sus promesas incumplidas en materia de bienestar social ante una economía que golpea a todos principalmente a los más pobres.
Lula dijo que acabaría con la Policía y dejaría los territorios libres. Fue un error atroz, que luego fue aclarado por su equipo de campaña, pues quiso decir que acabaría con la impunidad y dejaría los al país libre del crimen organizado. Al menos eso fue lo que intentó explicar.
El líder izquierdista mencionó 10 veces a Google. Lula no pudo dar respuestas contundentes y mandó a Bolsonaro a buscar en línea la información. “Pero ¿quién gobierna Brasil, es acaso Google o es usted?”, le dijo Bolsonaro a su oponente, quien lucía visiblemente abrumado.
Momentos previos al debate presidencial, Lula soltó la artillería pesada. Un spot con artistas como Pedro Almodóvar, Gael García, Guillermo del Toro, Mark Ruffalo, Juliette Binoche y otros, quienes aplaudieron al líder que quiere ser presidente por cuarta ocasión.
Lula necesita a los medios capitalistas que tanto dice odiar. El presidente de Brasil se ha quejado ante la ONU, la OEA y la Policía de Brasil por que META (Facebook e Instagram) han privilegiado, según él, a Flávio Bolsonaro.
Las tres mentiras de Lula. El presidente de Brasil dijo que haría una subasta de la deuda por 150 mil millones cuando la ley lo limita 15 mil; la carretera BR-319 que dijo estar construyendo todavía no tiene licencia ambiental y la represa San Francisco no es la mayor obra hídrica del mundo.
El líder del PT apeló a la campaña del miedo. Insistió en que Bolsonaro es una amenaza a la estabilidad institucional. “O mantenemos la democracia funcionando o tendremos un miliciano gobernando” argumentó Lula quien culpó a la familia Bolsonaro de corrupción e irrespeto al estado de derecho.
Lula insistió en hablar del pasado personal y no del futuro de Brasil. Recordó sus orígenes proletarios, la pérdida de su dedo meñique y sus 50 años como sindicalista y político. No reconoció el incremento del crimen, los asesinatos a mujeres y su política suave contra los grandes carteles.
El debate ayudó a Bolsonaro, quien llegó mejor preparado, con un dominio escénico claro, hablando a la audiencia y no a su oponente. Lula no pudo controlar el tiempo, coordinar las ideas, ni golpear con fuerza. El debate real será este domingo en las urnas. Allí el pueblo, el soberano, tendrá la última palabra.