Luiz Inácio Lula Da Silva
Lula fracasa en debate con Bolsonaro. Se mostró irritado, descolocado y mal articulado
*Por Arturo McFields Yescas
No fue la noche de Lula. El presidente del Partido de los Trabajadores tomó la palabra, no dijo buenas noches, no saludó a su oponente, ni tampoco a la audiencia. Quizás por arrogancia, atolondramiento o ambas cosas. Un error garrafal e imperdonable.
Flávio Bolsonaro se apoderó de la escena. El hijo del expresidente inició el debate saludando por nombre a los presentadores, luego se dirigió a la audiencia y a su adversario. Como un protagonista y no un actor de reparto.
Lula quiso hablar como un tecnócrata, dando datos y estadísticas de macroeconomía. No pudo. En determinado momento dejó de responder y se dedicó a reaccionar, irritado, descolocado y muy mal articulado.
Flávio se mostró cercano a la gente, tocando aspectos de seguridad y economía familiar, ámbitos en los que Lula ha salido totalmente reprobado. Destacó la historia de un delincuente excarcelado que gracias a un sistema judicial benévolo y blandengue salió, asaltó y mató nuevamente.
El presidente de Brasil lanzó una amenaza judicial contra Flávio en pleno debate. “Usted prepárese porque el día 25 va a perder su inmunidad”. Lula dejó exhibido como utiliza el poder judicial para perseguir y encarcelar adversarios. Un golpe bajo, pero revelador.
Lula no supo responder porque la Bolsa Familiar, un programa insignia de su administración, no fue reajustado en cuatro años, dejando la culpa de ello a otros actores. No se disculpó con la población, ni se comprometió a tomar acciones para no repetir este error.
El presidente dejó las denuncias de corrupción sobre su hijo a la Policía. El líder izquierdista no quiso pronunciarse de manera frontal sobre la lobista Roberta Luchsinger y su presunto nexo con su hijo, Fábio Luis “Lulinha”. Su rostro lució descompuesto y perturbado. No lo pudo ocultar.
Lula volvió a perder el voto de Río de Janeiro. El mandatario de 80 años llamó a Flavio un “malandro carioca”, demostrando su desdén contra la población de Río. El clásico discurso de izquierda, resentida, racista y con un enfermizo antagonismo de clases.
“Amigo del dictador Ortega y el reo Nicolás Maduro”. Flávio le hizo un cuestionamiento duro y directo, pero Lula no pudo responder y cambió de tema. Jamás intentó condenar a las dictaduras de Nicaragua y Venezuela, pese a sus crímenes atroces.
“Brasil va a estar acabado” confiesa Lula. En sus palabras de cierre, Lula no pudo elaborar bien sus oraciones y al terminar su tiempo y enmudecer su micrófono, únicamente alcanzó a decir que si gana un cuarto mandato Brasil va a estar acabado.
Lula intentó, pero no pudo remontar. Tropezó en sus propias palabras e ideas, no dominó el escenario ni el lenguaje televisivo. Su principal enemigo no fue Flávio. Fue el mismo. Su esposa, Janja Silva, intentó rescatarlo, pero casi gana una expulsión de la sala.
El debate presidencial dio una relativa victoria a Bolsonaro. Pese a esto, se perdió una oportunidad de oro para debatir ideas y propuestas. Fue un tenso espectáculo televisivo en el que se intercambiaron ataques familiares y de índole muy personal. Lamentable.
*Arturo McFields es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.