Estados Unidos advierte que "todas las opciones están sobre la mesa" respecto al régimen de Cuba y no descarta la vía militar
El Gobierno de Estados Unidos elevó la presión sobre el régimen cubano tras declarar que Washington no descarta el uso de la fuerza militar en la isla.
Así lo afirmó el secretario de Guerra, Pete Hegseth, durante una visita oficial a Panamá en el marco de la reunión de la Coalición contra Cárteles de las Américas (A3C).
”Como ya he dicho antes, todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares”, aseveró Hegseth, advirtiendo al dictador de Miguel Díaz Canel que “haría bien en prestar atención a la voluntad del presidente Donald Trump de hacer valer las prerrogativas estratégicas estadounidenses”.
El funcionario minimizó además la influencia en la región de potencias como Rusia o China, calificándola de “insignificante”.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, se mostró convencido de que Cuba se encamina a una “senda irreversible hacia un futuro diferente” antes de que concluya el actual mandato en enero de 2029.
Rubio destacó que, tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro a principios de año y la consecuente imposición de un bloqueo petrolero a la isla, el régimen habanero ha quedado desprovisto de patrocinadores externos y del “desinterés habitual” de Washington.
A la presión diplomática y a las sanciones directas impuestas por el Departamento del Tesoro contra la dictadura de Díaz-Canel y Raúl Castro, se suma una crisis interna de proporciones históricas.
La escasez de combustibles impuesta por las restricciones estadounidenses, sumada al deterioro absoluto de la infraestructura energética local, ha llevado al colapso continuo del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
De acuerdo con datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), el déficit de generación supera el 65 % en las horas de mayor consumo, dejando sin suministro eléctrico a casi el 69 % del territorio simultáneamente.
Con cortes del servicio que limitan la luz a tan solo dos o tres horas diarias para 9,4 millones de habitantes, la población enfrenta un agudo desabastecimiento de agua potable y alimentos, incrementando la tensión social en las calles de la isla.