Estados Unidos despliega drones MQ-9 Reaper en Colombia y Ecuador para intensificar la ofensiva militar contra los carteles del narcotráfico
Estados Unidos inició el despliegue operacional de drones de combate e inteligencia MQ-9 Reaper en territorio colombiano y ecuatoriano como parte de la estrategia militarizada de la administración norteamericana contra el narcotráfico y el crimen organizado en América Latina.
La decisión, confirmada por funcionarios del Pentágono a medios internacionales, responde a las alianzas de defensa promovidas por el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella y su homólogo ecuatoriano Daniel Noboa, orientadas a neutralizar a las estructuras criminales catalogadas como organizaciones terroristas por Washington.
La transferencia de estas aeronaves no tripuladas hacia Suramérica representa un giro cuantitativo en la cooperación bilateral, lo que eleva el nivel de las intervenciones conjuntas desde el patrullaje marítimo tradicional hacia operaciones terrestres de alta precisión.
Las autoridades colombianas acordaron la recepción de tres unidades de este modelo para reforzar el monitoreo de corredores estratégicos del narcotráfico, mientras la Fuerza Pública analiza la adquisición directa de una aeronave adicional para ampliar la capacidad tecnológica del Estado.
“El despliegue de los MQ-9 Reaper en la región busca potenciar las capacidades de vigilancia e inteligencia sobre los objetivos de alto valor de los carteles. Colombia y Ecuador aceptaron el desarrollo de operaciones estratégicas en sus territorios frente a grupos terroristas como el Clan del Golfo, las disidencias y el ELN, lo que marca una ruta firme en la protección de la soberanía y la seguridad hemisférica”, detallaron fuentes diplomáticas y militares tras el anuncio.
Por parte de Ecuador, las autoridades de defensa ratificaron la presencia activa de dos aparatos en su espacio aéreo para misiones de reconocimiento e interdicción.
El uso de esta plataforma aérea, de amplia trayectoria por su autonomía de vuelo y capacidad de combate, fortalece el cerco táctico sobre las finanzas ilícitas y los enclaves de producción de estupefacientes en las zonas fronterizas de ambas naciones.
La articulación tecnológica y operacional con las fuerzas de Estados Unidos consolida la postura de firmeza del Ejecutivo nacional en la erradicación del crimen trasnacional.