Carlos Giménez pone a Cuba en el centro de la política de seguridad de EE. UU. tras la muerte de 32 cubanos en Venezuela: “el régimen representa una amenaza”
En una publicación difundida este 19 de agosto, Carlos A. Giménez afirmó que el régimen cubano constituye una “amenaza generalizada de seguridad nacional” para Estados Unidos y sostuvo que 32 agentes vinculados al régimen de Fidel Castro se encontraban protegiendo a Maduro cuando las fuerzas estadounidenses capturaron al entonces líder del régimen venezolano.
El régimen cubano informó el 4 de enero que 32 ciudadanos cubanos murieron durante la operación estadounidense en Venezuela. Según el régimen, pertenecían a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior y se encontraban en Venezuela cumpliendo misiones relacionadas con seguridad y defensa, a solicitud de organismos del régimen venezolano.
Los restos de los 32 fallecidos fueron trasladados a Cuba el 15 de enero y recibieron homenajes oficiales en La Habana y, posteriormente, en sus respectivas provincias por parte del régimen. Asimismo, Miguel Díaz-Canel decretó dos días de duelo nacional por las muertes.
La muerte de los 32 cubanos puso de manifiesto nuevamente la estrecha relación entre los aparatos de seguridad de Cuba y Venezuela, un vínculo que se remonta a los primeros años del régimen de Hugo Chávez y que se profundizó durante la permanencia de Nicolás Maduro en el poder.
En su artículo “Havana’s Long Shadow”, publicado este 19 de agosto por The American Mind, Melissa Ford Maldonado sostiene que la presencia cubana en Venezuela forma parte de una estrategia mucho más amplia de La Habana para proyectar influencia política y de seguridad fuera de la isla. El texto presenta la muerte de los 32 cubanos como evidencia de hasta qué punto Cuba se involucró en la supervivencia del aparato político venezolano.
El artículo también plantea una tesis más amplia: que Cuba no debe ser considerada únicamente como una nación económicamente debilitada, sino como un actor estratégico por sus vínculos con Rusia, China, Irán, Nicaragua y, hasta la captura de Maduro, Venezuela.
Debido a esto, el mensaje de Giménez aparece en un momento en que la administración de Donald Trump ha incrementado significativamente la presión sobre el régimen cubano.
En enero, la Casa Blanca declaró una emergencia nacional relacionada con las políticas del régimen cubano y estableció un mecanismo para imponer aranceles adicionales a países que suministren petróleo a la isla. La orden ejecutiva señaló que las acciones de Cuba constituían una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
La presión se intensificó durante el verano. El 6 de agosto, el Departamento de Estado anunció sanciones contra cinco entidades cubanas y ocho individuos relacionados, según Washington, con la adquisición de armamento y las relaciones militares de Cuba con otros países. Entre los sancionados se encuentran agregados militares cubanos destinados en China y Rusia.
Además, funcionarios estadounidenses han expresado preocupación por la creciente presencia de Rusia y China en territorio cubano. Reportes publicados durante 2026 señalaron una expansión de las operaciones de inteligencia de ambos países en la isla y la existencia de instalaciones utilizadas para actividades de vigilancia electrónica.
Del mismo modo, el propio secretario de Estado Marco Rubio ha señalado que Washington pretende aumentar la presión económica sobre La Habana. En agosto, Rubio afirmó que la administración no tiene prisa y que busca cerrar las vías que permiten al régimen cubano sortear las sanciones.
En el mismo sentido, la referencia de Carlos A. Giménez a Maduro tampoco es aislada. El congresista fue informado tempranamente sobre la operación estadounidense contra el entonces líder del régimen venezolano y, después de la captura, calificó la acción como un punto de inflexión para los regímenes que, según su posición, han desestabilizado el hemisferio.
Ahora, el argumento que vuelve a plantear es que la participación cubana en la defensa del aparato de seguridad venezolano demuestra que la influencia de La Habana no termina en las fronteras de la isla.
La cuestión que queda abierta es hasta dónde llegará Washington. Aunque en algunos sectores de Estados Unidos se ha especulado con que la operación contra Maduro podría preceder una acción directa contra Cuba, la política estadounidense durante los últimos meses se ha concentrado principalmente en sanciones, restricciones económicas, presión diplomática y medidas destinadas a aislar al Gobierno cubano. Reportes recientes indican que la opción militar contra La Habana ha perdido fuerza frente a una estrategia de presión económica sostenida.
Finalmente, en ese escenario, la muerte de los 32 cubanos en Venezuela se ha convertido en un elemento central del argumento de quienes, como Giménez, sostienen que Cuba debe ser considerada no solamente como un régimen autoritario, sino como un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos.