"Deportar, deportar, deportar": Estados Unidos acelera las deportaciones, según la Casa Blanca
La política migratoria del presidente Donald Trump atraviesa una nueva fase de intensificación en Estados Unidos, con un aumento de las deportaciones y de las órdenes de expulsión, acompañado por una profunda transformación del sistema de tribunales migratorios.
Una investigación publicada este martes por el medio de comunicación NOTUS revela que la administración Trump ha despedido a alrededor de 125 jueces de inmigración desde su regreso a la Casa Blanca y que cerca de un centenar adicional ha abandonado sus cargos mediante incentivos de separación o jubilaciones. En conjunto, más de uno de cada cuatro jueces ha dejado el Gobierno desde enero de 2025.
De acuerdo con jueces actuales y exfuncionarios citados por NOTUS, el Departamento de Justicia ha implementado nuevas directrices para acelerar la resolución de los casos y limitar el margen de decisión de los magistrados. Algunos jueces aseguran que existe temor a perder sus puestos si sus decisiones no se alinean con las prioridades de la administración.
Cabe resaltar que el efecto ya comienza a reflejarse en las cifras. Según datos recopilados por el Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), las órdenes de expulsión emitidas por los tribunales migratorios aumentaron durante la primavera y se incrementaron 30 % en junio. Ese mes, los jueces emitieron 78.882 órdenes de remoción y otras 7.689 órdenes de salida voluntaria.
Asimismo, el volumen de casos también evidencia la presión sobre el sistema. Al cierre de junio había 3,19 millones de casos pendientes en los tribunales de inmigración, mientras que más de 2,3 millones de inmigrantes tenían solicitudes formales de asilo a la espera de una audiencia o decisión.
Del mismo modo, las operaciones de ICE se han intensificado. Datos de la agencia citados por ABC News muestran que Estados Unidos había realizado 356.389 deportaciones durante 2026 hasta julio, con más de 65.000 personas bajo custodia de ICE. La cifra coloca a la administración en camino de superar el número de deportaciones registrado durante 2013, cuando la administración de Barack Obama removió a 438.421 personas.
Cabe aclarar que esto se ha hecho más visible durante el verano. CBS News reportó que ICE registró más de 46.000 ingresos a centros de detención en julio, por encima de los aproximadamente 43.000 registrados en junio, mientras que la población bajo custodia se acercaba nuevamente a los 70.000 detenidos.
En el mismo sentido, el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses tiene un impacto particular sobre los venezolanos. La administración Trump puso fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para cientos de miles de venezolanos, eliminando una protección que impedía su deportación mientras permaneciera vigente.
Según el Pew Research Center, la administración ha terminado el TPS para unos 268.200 venezolanos bajo la designación de 2021 y otros 348.200 bajo la designación de 2023, aunque determinadas personas mantienen protecciones temporales en función de decisiones judiciales y fechas específicas.
Las deportaciones hacia Venezuela también se han reanudado. El 3 de agosto, un vuelo procedente de Estados Unidos llegó a Venezuela con 147 ciudadanos venezolanos deportados, en el primer vuelo de este tipo desde los terremotos de junio, que dejaron miles de muertos y graves daños en el país.
Asimismo, el episodio ocurre después de la tragedia relacionada con otro vuelo de deportados. En junio, 146 venezolanos fueron trasladados a Venezuela y posteriormente llevados por funcionarios del régimen de Nicolás Maduro a un centro en La Guaira que colapsó durante los terremotos. Una investigación de The Washington Post documentó que familiares de varios deportados permanecieron durante semanas sin información clara sobre el destino de sus seres queridos.
El endurecimiento migratorio de Washington, por tanto, no se limita al incremento de arrestos y deportaciones. También está modificando el funcionamiento de los tribunales que determinan quién puede permanecer legalmente en Estados Unidos.
Mientras tanto, la administración Trump sostiene que la estrategia busca hacer cumplir las leyes migratorias y aumentar las expulsiones de personas que, según las autoridades, se encuentran ilegalmente en el país. La Casa Blanca afirma que más de 605.000 personas han sido deportadas desde el regreso de Trump al poder, aunque esa cifra corresponde a una metodología y a un periodo distintos de las estadísticas de ICE sobre el año fiscal 2026.
Finalmente, con las deportaciones en aumento y millones de expedientes todavía pendientes, el sistema migratorio estadounidense enfrenta una de sus mayores transformaciones en décadas, mientras miles de personas permanecen particularmente expuestas por la pérdida de protecciones migratorias y la intensificación de las operaciones de ICE.