Rusia parece estar perdiendo la guerra en Ucrania, tanto en el plano moral como en el militar. No fue una operación especial rápida; al contrario, ha sido una invasión larga y costosa en la que se ha visto obligada a buscar mercenarios en países extranjeros, incluida América Latina.
En México, Rusia reclutó soldados a través de plataformas de redes sociales como Facebook. Un reporte de La Crónica destaca que la oferta incluía un pago de 3.000 dólares, alojamiento, manutención y una bonificación de 28.000 dólares.
Pero no todo lo que brilla es oro. Las ofertas laborales dirigidas a captar posibles reclutas se centraban en los sectores de la construcción y la seguridad privada. Sin embargo, al llegar a Moscú, los planes cambiaban: les confiscaban pasaportes, les entregaban uniformes y les enviaban al frente de batalla. Los beneficios y salarios prometidos nunca se materializaron.
Desde 2024, se estima que unos 1.200 ciudadanos peruanos se han alistado en el ejército ruso. La gran mayoría recibió ofertas de trabajo en servicios de cocina, seguridad y transporte. El paquete incluía un salario mensual de 2.500 dólares, alojamiento y una bonificación de entre 20.000 y 50.000 dólares.
Colombia también fue objeto de los esfuerzos de reclutamiento rusos. La nación sudamericana —que ha sufrido durante años la guerra de guerrillas, el terrorismo y la violencia paramilitar— cuenta actualmente con una gran población de excombatientes
empobrecidos y desempleados. Ellos constituían el blanco perfecto para las promesas rusas de una vida mejor.
Las ofertas que circulaban en redes sociales y mediante el boca a boca prometían un salario mensual de 3.500 dólares, una bonificación de 35.000 dólares y la ciudadanía rusa. Ninguna de estas promesas llegó a cumplirse. Como siempre, el gobierno ruso negó tener conocimiento de estas operaciones ilícitas, que se repetían una y otra vez.
También se han registrado casos en Centroamérica, concretamente en El Salvador, que involucran a personas que viajaron a Rusia en busca de trabajo, un buen salario y otros incentivos laborales lucrativos. No obtuvieron nada de eso; en su lugar, fueron enviados al frente de batalla.
En Bolivia, Rusia reclutó a personas de escasos recursos con ofertas similares y bonificaciones que oscilaban entre los 16.000 y los 20.000 dólares. Se han reportado al menos 20 casos en Santa Cruz. Los empleos estaban dirigidos a albañiles, plomeros, cocineros y guardias de seguridad. Les prometieron el oro y el moro, pero solo encontraron un infierno en tierra extranjera.
Rusia ha estado utilizando mercenarios cubanos desde 2023. Los soldados de la isla conocen el armamento, están entrenados y su contratación resulta económica, lo que reduce a cero el costo político para Putin. Nadie en Moscú se quejará por la muerte de soldados extranjeros.
En 2025, Cuba llevó la situación a otro nivel. El número de mercenarios enviados a pelear en favor de rusia alcanzaría un
estimado de 20.000 soldados. La tendencia indica que Cuba podría incluso superar la cantidad de tropas provenientes de Corea del Norte.
Los jóvenes cubanos que se alistaron en las filas rusas creyeron en las promesas de dinero y bienestar para sus familias en la isla, pero solo han encontrado muerte, engaño y deshonra. El régimen ruso se aprovecha de la necesidad y la desesperación que se viven en Cuba y en otros países.
Para los saldados de la isla el paquete incluye dos mil dólares mensuales, la ciudadanía rusa y 15 días de vacaciones cada seis meses. Es una promesa atractiva que Putin ha cumplido solo a medias, lo que ha generado deserciones y descontento.
Rusia no está ganando la guerra, por más iglesias, escuelas o edificios residenciales que bombardee. Perdió la batalla el día que invadió un país soberano y decidió sacar provecho de la pobreza ajena, reclutando soldados mediante mentiras y falsas promesas.