Inicio de año escolar en Venezuela quedó marcado entre planteles deteriorados y aulas desiertas
El inicio del año 2026-2027 en Venezuela quedó empañado por ausentismo estudiantil, graves deficiencias de infraestructura y denuncias gremiales por las precarias remuneraciones de los docentes.
Organizaciones sindicales y sectores educativos reportan planteles afectados por la falta de servicios básicos y las secuelas del reciente evento sísmico, contrastando con los balances oficiales.
En ese orden de ideas, organizaciones como Suma Caracas y la Fundación Formación de Dirigentes Sindicales (Fordisi) cuestionaron las condiciones en las que comenzó el nuevo período escolar en Venezuela.
Así las cosas, el gremio educativo denunció "salarios de hambre, suspensiones de sueldos, falta de recursos y deterioro de la infraestructura educativa".
Gricelda Sánchez, coordinadora de Suma Caracas, afirmó que las medidas aplicadas por el Ministerio de Educación afectan a más de 470.000 docentes en todo el país.
Asimismo, la dirigente sostuvo que continúan los despidos y suspensiones de salarios contra educadores que reclaman mejoras laborales.
A su vez, Fordisi exigió que los bonos otorgados a los docentes sean incorporados al salario, además del cumplimiento de la contratación colectiva y la equiparación de ingresos entre trabajadores activos y jubilados.
El declive de la educación en Venezuela se debe a una crisis estructural compleja impulsada por la caída drástica del presupuesto público, la hiperinflación y la recesión económica.
Esto generó salarios de miseria para los docentes, el abandono masivo de las aulas, el deterioro grave de la infraestructura escolar y altos índices de deserción estudiantil.
Por otra parte, es sabido que en Venezuela, la pensión y el salario base de los docentes jubilados se mantienen en 130 bolívares mensuales (equivalentes a menos de dos dólares).
Las denuncias públicas de maestros reflejan la pérdida total del poder adquisitivo frente a la canasta básica.