Justicia de Estados Unidos suspende ejecución de una mujer en Tennessee poco antes de inyección letal
Una corte de apelaciones de Estados Unidos suspendió este miércoles la ejecución de una mujer en Tennessee poco antes de que se le administrara una inyección letal, tres décadas después de que fuera condenada a muerte por asesinar a una compañera de clase.
A último minuto, el tribunal emitió una orden para detener hasta nuevo aviso la ejecución de Christa Pike, la primera mujer a la que aplicaría la pena capital en Tennessee en 200 años.
Christa Pike, que ahora tiene 50 años, tenía 18 cuando ella y su novio golpearon y mataron a Colleen Slemmer en un campamento de formación profesional para jóvenes. Su novio, que entonces tenía 17 años, fue condenado a cadena perpetua.
El asesinato en 1995 atrajo la atención nacional después de que el cuerpo de Slemmer fuera hallado con una estrella de cinco puntas grabada en el pecho, símbolo que suele asociarse con el satanismo.
Pike iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte. En Estados Unidos, solo 18 mujeres han sido ejecutadas desde 1976, según esa fuente.
Sus abogados habían argumentaron que debían concederle clemencia debido a su corta edad y a los problemas de salud mental que padecía en el momento del asesinato.
"Tenía 18 años cuando cometió su delito, y sufría una enfermedad mental grave", escribieron en una petición de clemencia dirigida al gobernador de Tennessee, Bill Lee, quien dijo que no intervendría.
Christa Pike padecía trastorno bipolar y estrés postraumático desde la infancia, pero no fue diagnosticada hasta después de su condena a muerte, según sus abogados.
"Era una niña que soportó violaciones reiteradas, violencia sexual, abandono y traumas profundos. En el momento del crimen, llevaba consigo las cicatrices de esa violencia, de esa negligencia y de una enfermedad mental no tratada", consideran.
La corte suprema de Estados Unidos rechazó el martes una solicitud de última hora para suspender la ejecución, que sostenía que sus problemas de salud mental y una afección sanguínea harían que la inyección letal le causara un "sufrimiento innecesario".
Durante los últimos días, un grupo de expertos en derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas instó al gobierno de Estados Unidos y a las autoridades de Tennessee a "detener de inmediato" la ejecución y conmutar su sentencia de muerte.
"La ejecución de Pike marcaría la culminación de una trayectoria de intenso sufrimiento físico y psicológico, caracterizada por abusos en la infancia y por casi tres décadas de aislamiento en el corredor de la muerte", señalaron.