Gianni Infantino llega a Azerbaiyán en medio de la polémica por el retorno de Rusia a los torneos de la FIFA
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se trasladó a Azerbaiyán para sostener un encuentro oficial con el jefe de Estado de la nación caucásica, Ilham Aliyev, en el marco de la organización del próximo Mundial Sub-15.
La visita institucional del máximo dirigente del fútbol global se produce en medio de una severa controversia con federaciones europeas, tras autorizarse la reincorporación de los representativos de Rusia a las competencias internacionales bajo la tutela del organismo rector.
Durante la reunión en la capital azerbaiyana, Aliyev e Infantino revisaron el cronograma logístico para la cita programada del 22 al 30 de octubre con la participación de más de 3.000 deportistas, así como los avances operacionales de la Copa Mundial Sub-20 de 2027, cuya sede será compartida con Uzbekistán.
El jefe del Ejecutivo azerbaiyano agradeció el respaldo de la entidad deportiva para masificar la disciplina en la región del mar Caspio, recibiendo de manos del directivo suizo indumentaria conmemorativa de la institución.
“Agradecemos la confianza depositada por la FIFA para la realización de estos torneos continentales. Azerbaiyán garantiza la infraestructura necesaria y las medidas de seguridad para albergar las delegaciones internacionales y consolidar el desarrollo deportivo de la región”, destacaron voceros de la Presidencia azerbaiyana al término del encuentro.
La controversia se centra en la confirmación de la escuadra juvenil rusa para competir en el torneo de Bakú, hecho que marca el restablecimiento formal del país en competencias oficiales desde la sanción aplicada en febrero de 2022.
La selección rusa, cuya readmisión cuenta con el respaldo expreso de la cúpula directiva de la FIFA, quedó emparejada en el cuadro de competencia junto a las representaciones de Turquía, Afganistán, Sudán, Sierra Leona y Yibuti.
La decisión fue rechazada por las autoridades de Ucrania, desde donde se emitió una protesta formal exigiendo la revocatoria de la medida y convocando a un boicot deportivo contra la competición continental. A pesar de las presiones diplomáticas y de las posturas críticas de varios sectores, la dirigencia del fútbol mundial sostiene su política de reintegrar de manera gradual a los atletas juveniles a los certámenes internacionales.