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La nueva carrera por la Luna: Estados Unidos, China y Rusia compiten por instalar reactores nucleares

Luna | EFE
Luna | EFE
Washington quiere desplegar un reactor lunar en 2030, al tiempo que Rusia y China trabajan en un proyecto para llevar el suyo al satélite en 2036.

La Luna otra vez se convierte en escenario de una competencia entre grandes potencias. Casi 60 años después de que Estados Unidos y la Unión Soviética disputaran la supremacía espacial en la Guerra Fría, Washington, China y Rusia avanzan ahora en una nueva carrera con el objetivo de establecer infraestructura permanente en el satélite.

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Según una investigación que publicó The New York Times, Estados Unidos acelera el desarrollo de un reactor nuclear que busca lanzar al polo sur lunar en diciembre de 2030. Rusia, por su parte, trabaja con China en un reactor llamado Selena, y que podría estar operativo en 2036.

La energía nuclear se ve clave para mantener una base lunar ya que los reactores pueden generar electricidad de manera continua, inclusive en las noches lunares, que duran cerca de dos semanas terrestres. La NASA asegura que su programa de energía de fisión contempla ofrecer electricidad abundante y estable para futuras misiones en la Luna y, después, Marte.

El proyecto norteamericano contempla de manera inicial un sistema de unos 40 kilovatios, mientras que el reactor ruso Selena podría tener una capacidad de hasta 10 kilovatios e igualmente funcionar por una década sin intervención humana, según la investigación citada.

La competencia en este momento tiene un antecedente directo en la Guerra Fría. En 1957, la Unión Soviética tomó la delantera al lanzar Sputnik 1, el primer satélite artificial, un hecho que representó el inicio de la carrera espacial entre Moscú y Washington.

Los soviéticos de igual forma enviaron al primer ser humano al espacio, Yuri Gagarin, en 1961. Ese liderazgo llevó al presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, a fijar el objetivo de llevar un hombre a la Luna ante de que terminase la década. NASA hizo entonces el programa Apolo en una prioridad nacional.

Estados Unidos se hizo con la victoria simbólica el 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaron en la superficie lunar en el transcurso de la misión la misión Apolo 11.

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La Unión Soviética desarrolló su propio gigantesco cohete N-1 para tratar de llegar primero, pero sus lanzamientos fracasaron. El último intento sucedió apenas 13 días antes de Apolo 11 y terminó en una explosión que destruyó la plataforma de lanzamiento.

Ahora bien, la disputa es distinta. Ya no se trata solo de plantar una bandera, sino de conseguir energía, establecer bases, explorar recursos y sostener la presencia humana en la Luna. Estados Unidos y China buscan sobre todo las zonas cercanas al polo sur, donde existen depósitos de hielo que pueden ser aprovechados en futuras misiones.

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