¿Cómo anticiparse a los cibercriminales que en tiempos de IA amenazan la vida cotidiana de millones de personas?
La cibercriminalidad es una de las industrias ilícitas más lucrativas e invisibles del planeta, impulsada ahora por el uso masivo de la inteligencia artificial, la extorsión digital y el secuestro de datos.
La delincuencia informática proyecta pérdidas globales de más de 10 billones de dólares anuales.
Hoy en día los ataques ya no apuntan únicamente a los grandes bancos, sino a la salud, la infraestructura crítica y la vida cotidiana de millones de personas.
A medida que la economía global migra a la nube, los cibercriminales han evolucionado y también las estrategias, planes y programas para obstaculizar el trabajo de los delincuentes en la red.
La cibercriminalidad afecta a organizaciones de todos los tamaños, pero existen sectores económicos e institucionales que son objetivos prioritarios para los delincuentes en línea debido al valor de sus datos, la sensibilidad de sus operaciones o las debilidades en sus infraestructuras tecnológicas.
El sector bancario y financiero, el sector salud, hospitales y clínicas, el sector público y gobierno, la infraestructura crítica como empresas de energía, agua, gas, transporte y telecomunicaciones, y el sector del comercio electrónico son los más atacados donde miles de personas pueden ser afectadas.
El sector bancario y financiero históricamente es el objetivo número uno debido al beneficio económico directo que representa. Allí sobresale el fraude en pasarelas de pago y troyanos bancarios.
Edwin Walteros, director de Ciberseguridad Indra América Latina, se refirió a lo que busca un cibercriminal. “Más que de robar informaciones, empezar a generar un lucro y el sector financiero es el sector más importante para poder echar eso”, afirmó.
En el sector salud, la urgencia por salvar vidas impide que las instituciones detengan sus operaciones. Aquí la mayor amenaza es el secuestro de sistemas de historia clínica o equipos médicos. La filtración de datos sensibles tiene un alto valor en el mercado negro.
En el sector público y gobierno, las entidades estatales sufren miles de intentos de ciberataques diariamente. Sobresale el espionaje gubernamental, el sabotaje a infraestructura crítica y la filtración de bases de datos de ciudadanos. Y en el sector de infraestructura crítica, un ataque exitoso puede paralizar una ciudad o país entero.
“Hoy en día las infraestructuras críticas que soportan todos estos servicios se vuelven atractivas para los cibercriminales porque pueden detener un país, pueden detener una organización”, precisó Walteros.
Walteros, además, indicó que la cibercriminalidad apunta tanto a la tecnología IT como a la OT.
“Tecnología IT, para que lo entendamos muy fácil, es esa tecnología que usamos el día a día en nuestro entorno, nuestro correo, la página web, los servidores y demás. Pero cuando vamos al sector OT, son esas tecnologías que operan, administran y garantizan la funcionalidad de ciertos sectores”, explicó.
La primera, la de las tecnologías de la información, son todas aquellas actividades delictivas organizadas que utilizan como medio las redes informáticas, servidores y dispositivos digitales para obtener ganancias económicas, obtener datos y extorsionar.
En esta opción encontramos el secuestro de datos, de los cuales se exige un pago para su rescate y el “phishing”, a través de falsos correos o mensajes para robar datos clave, como el fraude de identidad y el uso de datos robados, entre otros.
Actualmente, este tipo de cibercriminalidad es impulsado drásticamente por el uso de agentes automatizados de inteligencia artificial, la IA.
Por su parte, la cibercriminalidad OT, la tecnología operativa de operación industrial, está relacionado con los ataques informáticos dirigidos contra el hardware y software que controla procesos físicos e infraestructuras críticas.
Los ciberdelincuentes allí buscan sabotear la manipulación de maquinaria pesada o el bloqueo de servicios esenciales como planta de energía, redes de agua potable, transporte y manufactura industrial.
El trabajo especializado de compañías que desarrollan y ejecutan estrategias para frenar el accionar delincuencial y obstaculizar el paso de los criminales ha sido parte del ADN de Indra, que a través de iniciativas tecnológicas combina inteligencia artificial y capacidades de seguridad y defensa para proteger ciudadanos, territorios, organizaciones e infraestructuras críticas, tanto físicas como digitales.
“Nosotros desde Indra venimos apalancando todo ese ciclo de protección, no solamente es hablar de contención, sino todo el ejercicio desde la identificación, la detección, la recuperación y la contención”, precisó Walteros sobre las soluciones que Indra puede dar ante este nuevo fenómeno de la cibercriminalidad.
Expresó que desde Indra, tras 30 años en Colombia, “venimos apalancando y acompañando a las compañías a ese ciclo de madurez. No simplemente es empezar a generar contención, sino es todo el acompañamiento, desde el primer minuto, entender cuál es la necesidad, cómo es el sector, eso es un tema importante”.
“No puedes aplicar ciberseguridad igual para todos. Cada sector tiene sus características y aquí lo que cuenta es la experiencia, estos 30 años de Indra en Colombia nos ha permitido poder acompañar los diferentes sectores y poder apalancar esa madurez”, mencionó Walteros
La ciberseguridad, cabe destacar, debe convertirse en un hábito diario y un proceso de mejora continua. Anticiparse al ataque es la mejor manera de cuidar la información, los datos y servicios y evitar los objetivos de la criminalidad que siempre está al acecho.