Insólito caso en EE. UU.: liberan a hombre que estuvo décadas preso en el corredor de la muerte en posible caso de falsa acusación
Un insólito caso envuelve a la justicia estadounidense luego de que un hombre de 71 años, que fue condenado por asesinato y pasó décadas en el corredor de la muerte en Estados Unidos, fue puesto en libertad el lunes.
Lo curioso del caso es que la decisión se da tras un informe según el cual su ADN no coincide con las evidencias del crimen, informó su defensa.
Se trata de Douglas Carter, un hombre que fue condenado a muerte en 1985 tras ser declarado culpable del asesinato de Eva Olesen, tía del entonces jefe de policía de Provo, en el estado de Utah.
Carter fue condenado a muerte nuevamente después de un segundo juicio en 1992, pero hasta este año seguía a la espera.
Ahora, un juez ordenó que fuera puesto en libertad bajo fianza mientras espera un nuevo juicio.
La versión presentada por la acusación era la de un robo que salió mal. Carter, un hombre negro, fue implicado por dos testigos y firmó una confesión, sin embargo, ha sostenido que es inocente y que firmó su confesión bajo coacción de la policía.
Su defensa afirma que las pruebas físicas y las declaraciones de testigos indicaban que un hombre blanco asesinó a Olesen.
"El Estado le robó 41 años de su vida y lo sometió a los horrores del corredor de la muerte durante más de 40 años, pero esta noche por fin está en casa", declaró el abogado de Carter, Neal Hamilton.
"Es un gran día", agregó.
En 2025, la Corte Suprema de Utah ordenó un nuevo juicio, citando "graves faltas" por parte de los investigadores pues ninguna prueba física vinculaba a Carter con la escena del crimen.
Además, su condena se basó en su confesión y en las declaraciones de dos testigos, Epifanio Tovar y su esposa Lucía.
Pero en 2011 las declaraciones perdieron toda validez cuando los Tovar dijeron que habían recibido la orden de mentir en el tribunal y que la policía les había pagado facturas de alquiler, teléfono y otros servicios.
También afirmaron que la policía los había amenazado a ellos y a su hijo con la deportación.