Polémico borrador de reforma constitucional del presidente chileno propone restringir el acceso a la salud pública a condenados por crimen organizado y terrorismo
El presidente conservador de Chile, José Antonio Kast, lanzó un borrador de reforma constitucional al Congreso para restringir el acceso a la salud pública a los condenados por crimen organizado y terrorismo.
El Gobierno de Chile ha emprendido una incansable lucha contra la delincuencia que ha aumentado en los últimos años.
Pese a que el país es uno de los países más seguros de América Latina, ha sufrido un alza en los asesinatos y secuestros en la última década con la llegada de grupos criminales extranjeros, como el venezolano Tren de Aragua.
La preocupación por la inseguridad llevó a la presidencia a un Kast que prometió mano dura contra el crimen pero que horas después suavizó.
"Durante el cumplimiento de su condena" y por "15 años luego de su cumplimiento, quedarán inhabilitados para acceder a determinadas prestaciones financiadas con recursos públicos" en derechos como la salud, la educación o la jubilación, dice la reforma que se radicó ante el Senado.
La tajante medida ha sido cuestionada incluso dentro del propio gobierno.
La idea fue criticada por la propia ministra de Salud, May Chomalí, que dijo que el proyecto "podría generar alguna incompatibilidad con algunas leyes que nosotros tenemos".
Pese a la firmeza de Kast, el ministro encargado de la agenda legislativa, José García Ruminot, aclaró que las restricciones específicas serán reguladas por el cuerpo legislativo.
García Ruminot dijo que así la reforma podrá tener "todo el respaldo del sistema político y, por supuesto, del sistema parlamentario".
Posteriormente, el mismo Kast matizó y le bajó el tono a la controversia:
"Vamos a respetar los derechos de salud de cada persona. Si una persona tiene cáncer se le va a tratar dentro del aislamiento que le corresponda (...) Me llama la atención que se generen grandes debates en torno a borradores", dijo en Radio Duna.
A pesar de que el gobierno tiene mayoría en ambas cámaras, una modificación constitucional requerirá cuatro séptimos del Parlamento, por lo que Kast necesitará votos de la izquierda.