Investigan a un hombre de 105 años por crímenes nazis: el caso que revive un pasado sin cerrar
La Fiscalía de Dortmund está investigando a un hombre de 105 años por su presunta complicidad en varios asesinatos cometidos en la Segunda Guerra Mundial en un campo de prisioneros de guerra nazi que se encontraba en el noroeste de Alemania. Según informó la BBC, el sospechoso presuntamente trabajó como guardia en Stalag 326 VI K, en Senne, uno de los centros más importantes de detención de soldados soviéticos en el conflicto.
La investigación ha sido confirmada por la fiscal de Dortmund Sonja Frodermann, quien indicó que el caso sigue abierto y que las acusaciones están relacionadas con las actividades que el hombre desarrolló dentro del campo. Las autoridades alemanas aún no han divulgado su identidad ni detalles adicionales acerca de las pruebas que sustentan la investigación.
El caso tiene también un segundo expediente que tiene relación con otro antiguo guardia del mismo campo. No obstante, el sospechoso falleció hace unos meses a los 99 años, antes de que el proceso lograra avanzar. Para los fiscales, los dos casos reflejan una dificultad cada vez mayor: localizar y llevar a la justicia a los últimos presuntos responsables de los crímenes cometidos bajo el régimen nazi.
Stalag 326 tuvo una dimensión especialmente grande. Según el memorial dedicado al campo, entre 180.000 y 200.000 prisioneros de guerra soviéticos fueron han sido registrados allí entre 1941 y 1945. Muchos fueron enviados después a desarrollar trabajos forzados en distintos puntos de la región. Las condiciones eran muy precarias, con desnutrición, enfermedades y malos tratos.
Cerca de 30.000 prisioneros soviéticos están enterrados en este momento en el lugar, esto según la información citada por la BBC. En el momento de la liberación del campo, en 1945, más de 9.000 prisioneros seguían con vida. Ciudadanos soviéticos estuvieron recluidos prisioneros procedentes de países como Francia, Polonia, Serbia y Bélgica en Senne.
La dimensión de la tragedia se entiende dentro del trato que recibieron los soldados soviéticos capturados por la Alemania nazi. Más de 5,3 millones de militares del Ejército Rojo fueron prisioneros en la guerra y se estima que cerca de la mitad murió bajo cautiverio alemán.
Alemania sostiene abierta la posibilidad de perseguir judicialmente estos crímenes más de 80 años después. Desde 1979, los delitos de asesinato y complicidad en asesinato no prescriben en el país, una disposición que hace que investigaciones sobre la época nazi sigan años después de ocurridos los hechos.