"Ningún país debe ser juez y parte a la vez, por muy poderoso que sea": así fue la polémica propuesta que hizo Pedro Sánchez en la ONU
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, usó su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas para advertir acerca del avance de fuerzas políticas que, según el, están debilitando el sistema multilateral y poniendo en cuestión principios sobre los que se construyó la organización internacional.
“Hay gobiernos que nos quieren llevar a un pasado oscuro”, aseguró Sánchez en su discurso en Nueva York, en una intervención en la que evitó centrar el mensaje exclusivamente en un conflicto concreto y mencionó que se podría hacer una defensa general de la cooperación internacional.
El presidente del Gobierno español vinculó ese retroceso con el abandono de los valores de Naciones Unidas y a cuestionamientos de la Agenda 2030.
Sánchez calificó el escenario internacional como un momento marcado por guerras, tensiones geopolíticas y desafíos tecnológicos que progresan con rapidez. En ese contexto, defendió un sistema internacional que es capaz de responder a problemas que, según indicó, ningún país puede afrontar de forma aislada.
Además, reclamó modificaciones en la estructura de Naciones Unidas. Entre sus propuestas está la reforma del Consejo de Seguridad para garantizar una representación que considere las diferentes regiones del mundo y la eliminación del derecho de veto de los cinco miembros permanentes. “Ningún país debe ser juez y parte a la vez, por muy poderoso que sea”, expresó.
Uno de los planteamientos principales de su discurso ha sido la elección del próximo secretario general de la ONU.
Sánchez defendió que el cargo, que de momento está ocupado por António Guterres, sea asumido por primera vez por una mujer latinoamericana. El mandatario argumentó que llegó el momento de que la máxima responsabilidad de Naciones Unidas incorpore igualmente una mayor representación regional y de género.
El discurso también tuvo referencias a diferentes conflictos internacionales y a la situación migratoria.
En relación con la crisis de Ceuta, Sánchez aseguró que España no decidirá hacer que el migrante sea un enemigo ni por abandonar el respeto a los derechos humanos. La cuestión migratoria se transformó en uno de los asuntos que van de la mano con la agenda del Gobierno español en su participación en la Asamblea General.
La intervención por otro lado estuvo atravesada por una crítica a quienes, según Sánchez, prefieren el interés nacional inmediato a la cooperación. El jefe del Ejecutivo español también dijo que en sus años en el poder observó cómo esas posiciones estaban ganando espacio en distintos países y las vinculó con guerras, ataques en contra de civiles y el debilitamiento de las instituciones internacionales.