El enemigo que no se ve: así afecta el humo de los incendios forestales al cuerpo humano
De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el humo de los incendios está compuesto por una mezcla de gases y partículas finas (PM2.5) que pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo.
Su exposición puede provocar irritación en los ojos, tos, dificultad para respirar y agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Los mayores riesgos recaen sobre niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades cardíacas o pulmonares.
Además, especialistas advierten que el humo de los incendios puede desplazarse miles de kilómetros y permanecer en el aire durante varios días o semanas, afectando incluso a poblaciones alejadas del fuego.
Ante este panorama, la EPA recomienda permanecer en espacios cerrados cuando la calidad del aire sea mala, evitar actividades físicas al aire libre y utilizar mascarillas tipo N95 si es necesario salir, ya que las mascarillas de tela o quirúrgicas no filtran las partículas finas presentes en el humo.