Donald Trump recibirá a su par chino Xi Jinping a la salida de su avión en su visita de Estado a Washington
La guardia de honor militar de EE. UU. ha estado ensayando y el nuevo helipuerto de la Casa Blanca está listo. Pero, ¿lograrán Xi Jinping y Donald Trump traducir toda esta pompa en resultados concretos en la cumbre de la próxima semana?
Las advertencias sobre un apocalipsis provocado por la inteligencia artificial (IA) planean sobre las primeras conversaciones entre el presidente chino y su homólogo estadounidense en la Casa Blanca, mientras ambos países compiten por la supremacía en esta tecnología.
La guerra de Trump contra Irán también pesa sobre las relaciones bilaterales, en un momento en que China intenta evitar las sanciones norteamericanas contra los países que mantienen relaciones comerciales con Teherán.
Una guerra comercial es una preocupación aún mayor, y las dos economías más grandes del mundo continúan intentando mitigar las consecuencias de los aranceles globales de Trump. La amenaza de una guerra por Taiwán también se cierne sobre la reunión.
"Hablaré de casi todo con él", dijo Trump a los periodistas el domingo. La reunión tendrá lugar el 24 de septiembre.
Según los expertos, es más probable que los dos líderes simplemente prolonguen una tregua relativa que que se logren resultados concretos, como ocurrió cuando Xi recibió a Trump en Pekín hace cuatro meses.
"No espero que de esto salga mucho", declaró Jonathan Czin, de la Brookings Institution, a la AFP.
Con los temores en torno a la IA acaparando los titulares, se prevé que un acuerdo para cooperar en la regulación o la ralentización del avance de esta tecnología sea uno de los principales temas de conversación.
Cualquier acuerdo importante está "políticamente fuera de alcance por ahora", afirmó Wang Dong, profesor de la Universidad de Pekín. Tanto Pekín como Washington temen quedarse atrás en la carrera por dominar la IA.
También se abordarán las tensiones en torno a Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se reunirá este fin de semana con su homólogo chino, He Lifeng, para mantener conversaciones preparatorias, incluyendo el tema de las sanciones contra Irán.
En materia comercial, "hay margen de mejora en aranceles, compras agrícolas y ciertos controles a la exportación", declaró Yue Su, de la Economist Intelligence Unit, a la AFP.
Trump, como en otras ocasiones, parece más interesado en la puesta en escena junto a un líder extranjero que en el contenido de la reunión.
"Esto es menos una cumbre y más un espectáculo. Fue diseñado para el consumo masivo", afirmó Kurt Campbell, ex subsecretario de Estado de EE. UU. y actual presidente de The Asia Group.
Trump presionó para que el nuevo helipuerto en el jardín sur de la Casa Blanca estuviera listo para la visita de Xi, que incluirá una gran cena de Estado. Personal militar con llamativos uniformes ha estado ensayando la ceremonia de bienvenida.
Trump saludará a Xi incluso al bajar del avión, algo inusual para el republicano, según información obtenida por la AFP de un funcionario del gobierno.
Durante su viaje a Pekín, Trump colmó de elogios a Xi, aunque el líder chino advirtió de un posible "conflicto" por Taiwán.
Según Wang, el temor a que China invada la isla autónoma, centro mundial de la producción de semiconductores, que Pekín reclama como parte de su territorio,sigue siendo el tema más delicado entre Washington y Pekín.
Se espera que Trump y Xi se reúnan nuevamente en noviembre en el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Shenzhen, China. El Kremlin también ha sugerido una reunión tripartita con el presidente ruso Vladimir Putin.