Europa enfrenta temperaturas extremas de hasta 44 grados Celsius
España alcanzó temperaturas de entre 38 y 40 grados durante los primeros días de julio, mientras Francia registró 44,3 grados Celsius y el Reino Unido llegó a los 35,1 grados.
El calor extremo también se mantiene durante la noche. Las llamadas “noches tropicales”, con temperaturas superiores a los 20 grados Celsius, dificultan que el cuerpo humano y las viviendas se enfríen.
Según José María Baldasano, experto en cambio climático y catedrático de Ingeniería Ambiental del Politécnico de Cataluña, el calentamiento del Ártico está alterando la circulación atmosférica y favoreciendo la llegada de aire extremadamente cálido desde el Sahara hacia Europa.
A esto se suma el calentamiento del Mediterráneo, cuyas temperaturas se encuentran entre dos y tres grados por encima de lo habitual. El experto advierte que el mar está acumulando gran parte del exceso de calor provocado por el aumento de los gases de efecto invernadero, lo que contribuye a intensificar las olas de calor.
La situación podría intensificarse en las próximas semanas y extenderse hacia septiembre y octubre, debido a la acumulación de calor y al desarrollo de condiciones de El Niño.
África, Medio Oriente, algunas zonas de India y la Amazonía también enfrentan un aumento de las temperaturas. Para los científicos, la frecuencia e intensidad de estos fenómenos son una de las señales más evidentes de la aceleración del cambio climático.