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"Nuestros seres queridos no son escombros, son seres humanos que merecen respeto": familias de La Guaira claman por recuperar a sus muertos

Edificio colapsado en La Guaira- CANVA
Edificio colapsado en La Guaira- CANVA
Después de un mes de los terremotos, familiares y voluntarios siguen buscando cuerpos debajo de los escombros y piden tiempo para remover las estructuras.

"Nuestros seres queridos no son escombros, son seres humanos que merecen respeto". Frase con la cual familiares de las víctimas de los terremotos del 24 de junio en La Guaira detallan como ha sido la angustia por la que están pasando mientras esperan por la recuperación de los cuerpos que se encuentran todavía bajo los escombros de los edificios que fueron colapsados ​​antes de que comiencen las demoliciones notificadas por las autoridades.

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En las Residencias Luisa Cáceres de Arismendi, también conocidas como OPP36, en Playa Grande, varios familiares siguen trabajando con voluntarios para quitar concreto con herramientas de uso manual. Aunque al riesgo de que las estructuras que ya están debilitadas puedan colapsar. Lo que realmente exigen es poder completar la búsqueda antes de que la maquinaria pesada intervenga de forma definitiva.

María Ugas es una de las personas que aún permanece en el lugar. Perdió a ocho familiares durante el desastre, entre ellos hijos, nietos, sobrinos y su esposo. Según relató El Nacional, sus vecinos iniciaron las labores de rescate de forma inmediata después del terremoto, removiendo escombros con sus propias manos mientras esperaban apoyo profesional.

"A medida que pasó el terremoto, el 24 y el 25 la gente empezó a mover escombros con las manos", contó. Explicó que en la torre D de la OPP36, lugar donde aún habría personas desaparecidas, gran parte del trabajo fue hecho por familiares y voluntarios. "La D ha trabajado con las uñas", afirmó.

Los cercanos a ella aseguran que los avances de hace poco tiempo les dieron esperanza. Señalan que consiguieron abrir accesos hacia las zonas donde presuntamente hay algunos cuerpos. No obstante, los trabajos han sido detenidos por el riesgo de algunas de las edificaciones.

Las autoridades anunciaron que las torres siguen presentando movimientos y que mantenerse dentro de ellas representan un peligro para los que participan en la búsqueda. Los familiares piensan que parar las labores sin recuperar a sus seres queridos podría ser prolongar un duelo que todavía no cierra.

"Si eso se va a caer, queremos aprovechar el tiempo que queda para sacar a los familiares que tenemos allí antes de que suceda", dijo Ugas.

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La preocupación de igual forma se extiende a Caraballeda, sitio donde familias de la OPP26 viven una situación similar. En ese lugar, allegados denuncian que han dependido sobre todo de voluntarios para encontrar a sus familiares desaparecidos y temen que una demolición acabe cualquier posibilidad de poder identificarlos.

Uno de los familiares afirmó que siguen en la espera de encontrar a muchas más personas bajo los restos del edificio. "Quieren empezar a demoler, a implosionar los edificios, pero todavía quedan personas bajo los escombros. Si demuelen, ya no vamos a encontrar nada", expresó.

Los rescatistas voluntarios que permanecen en la zona han descrito jornadas de mucho agotamiento, con túneles abiertos de forma manual, herramientas prestadas y turnos de muchas horas para poder proceder entre toneladas de concreto.

Elías Hernández, voluntario rescatista, explicó que muchas de las labores han sido realizadas por familiares y ciudadanos que decidieron ayudar pese a las condiciones extremas. "Familiares y voluntarios", respondió al describir quiénes mantienen activa la búsqueda.


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