Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú: estos son los desafíos que enfrenta su gobierno
Este 28 de julio, Perú inicia una nueva etapa política con Keiko Fujimori como presidenta para el periodo 2026-2031. Su llegada al poder marca el retorno del fujimorismo al Gobierno después de casi 26 años, representa el noveno cambio presidencial en una década de inestabilidad institucional y se inscribe en una tendencia regional de fortalecimiento de liderazgos conservadores en América Latina.
Keiko se posesionará en una ceremonia que se celebrará en el Congreso, donde recibirá la banda presidencial y dará su primer mensaje a la nación. La agenda oficial comenzó con una misa en la Catedral de Lima y continuará con actos protocolarios que incluyen encuentros con delegaciones extranjeras y la posterior juramentación de su gabinete ministerial.
La toma de posesión reúne una amplia representación internacional, entre la que se encuentra el vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo; el rey Felipe VI de España; y varios mandatarios latinoamericanos, entre ellos los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; José Antonio Kast, de Chile; Santiago Peña, de Paraguay; José Raúl Mulino, de Panamá; Yamandú Orsi, de Uruguay; Rodrigo Paz, de Bolivia; y Nasry Asfura, de Honduras. Estados Unidos está representado por una delegación oficial enviada por el presidente Donald Trump.
Esta ceremonia simboliza el regreso al poder de una de las corrientes más influyentes de la historia peruana. La llegada de Keiko al Gobierno ocurre después de casi 26 años de la caída de su padre, Alberto Fujimori, quien renunció a la presidencia desde Japón en el año 2000 en medio de un escándalo de corrupción que involucró a su asesor Vladimiro Montesinos.
La victoria de Keiko Fujimori culmina una larga búsqueda del poder, tras perder las elecciones de 2011, 2016 y 2021 en segunda vuelta. La líder de Fuerza Popular logró finalmente imponerse en los comicios del pasado junio por menos de 50 mil votos sobre el candidato de izquierda Roberto Sánchez.
Su llegada a la Presidencia devuelve al Ejecutivo a una fuerza política que ha mantenido una presencia decisiva en el Congreso durante buena parte de los últimos años. Paradójicamente, el fujimorismo fue también uno de los principales protagonistas de la dinámica parlamentaria que contribuyó a la caída de varios presidentes durante la última década, en un país que vive su noveno cambio de presidente en 10 años.
Asimismo, Keiko recibe un país que, pese a la turbulencia política, ha mantenido indicadores económicos relativamente sólidos en comparación con otros países de la región.
El Banco Central elevó recientemente su previsión de crecimiento para 2026 hasta el 3,4 %, apoyado en la demanda interna, la inversión y las exportaciones mineras, especialmente de cobre.
Sin embargo, el panorama también presenta importantes desafíos. La desaceleración registrada en algunos sectores productivos, el impacto creciente de los fenómenos climáticos sobre la pesca y la agricultura, y el avance de la delincuencia organizada figuran entre las principales preocupaciones de los ciudadanos.
Finalmente, cabe recordar que la seguridad fue precisamente uno de los ejes centrales de la campaña de Fujimori, quien prometió endurecer la respuesta del Estado frente a las extorsiones y el crimen organizado.