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Cambio Climático

2025: el año en que el clima extremo pasó la factura más alta al planeta

Incendios forestales, sequías prolongadas, inundaciones y tormentas cada vez más intensas convirtieron a 2025 en uno de los años más costosos y mortales asociados a desastres climáticos. Las pérdidas económicas superaron los 220.000 millones de dólares y más de 17.000 personas murieron en catástrofes vinculadas, en su mayoría, al cambio climático. Expertos advierten que el impacto ya no es abstracto: golpea directamente la economía familiar, la salud y la estabilidad de las comunidades más vulnerables.

El balance es contundente. Según un informe de la reaseguradora alemana Munich Re, al menos el 90 % de las pérdidas económicas registradas en 2025 estuvieron relacionadas con eventos climáticos extremos. Inundaciones a gran escala, incendios forestales sin precedentes y tormentas severas marcaron un año que ya es considerado alarmante por la frecuencia e intensidad de estos fenómenos.

El costo humano también aumentó. Durante 2025, más de 17.000 personas fallecieron en medio de catástrofes naturales, una cifra superior a la de 2024, cuando se registraron cerca de 11.000 muertes. La tendencia confirma lo que la ciencia viene advirtiendo desde hace años: el calentamiento global está amplificando los riesgos.

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Uno de los casos más emblemáticos fue el de los incendios en Los Angeles, ocurridos en enero de 2025. Investigadores estiman que dejaron pérdidas por 53.000 millones de dólares, de los cuales 40.000 millones estaban asegurados. Hasta ahora, se trataría del incendio forestal más costoso de la historia. A esto se suman los incendios registrados a comienzos de 2026 en la Patagonia argentina, que arrasaron más de 15.000 hectáreas y destruyeron viviendas, aunque aún no figuran en los balances oficiales de las aseguradoras.

Para Jessica Ordóñez-Lancet, directora de campañas de Energía y Medio Ambiente del Center for American Progress, el aumento del déficit económico y de las pérdidas humanas no es casual. “Las emisiones de carbono de los combustibles fósiles están alimentando este clima extremo. Eso está avalado por la ciencia y lo estamos viendo reflejado en nuestras economías y en nuestras comunidades”, señaló durante la entrevista a NTN24.

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Ordóñez-Lancet subraya que la respuesta debe darse en varios niveles. En primer lugar, desde los Estados, sin embargo la mitigación no es suficiente. La experta advierte que los impactos ya están aquí y que la resiliencia es clave. “La ventana de acción sigue abierta, pero los impactos que vemos hoy son muy fuertes", el cambio climático, insiste, no distingue ideologías. En ese sentido, alertó sobre la crisis que ya viven miles de familias en California, donde tras los incendios muchas personas siguen luchando con las aseguradoras y esperando ayudas para reconstruir sus vidas.

Ordóñez-Lancet también cuestionó el retroceso del liderazgo climático a nivel federal en Estados Unidos. “No es un secreto que la administración actual no ha priorizado la acción climática y ha dado pasos atrás. Hay que preguntarnos quién se beneficia de frenar las inversiones en energía limpia: ¿las comunidades o las industrias petroleras?”, planteó.

El impacto de estos eventos va más allá de lo económico. Las consecuencias para la salud son muy fuertes y pueden derivar en enfermedades a largo plazo e incluso en la muerte.

Frente a este panorama, el mensaje para las comunidades es claro, el balance de 2025 deja una lección difícil de ignorar: el cambio climático ya no es una amenaza futura. Es una realidad presente que cobra vidas, arrasa territorios y pone a prueba la capacidad de respuesta de gobiernos y sociedades enteras.


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