Mientras Delcy ignora el dolor de presos políticos y clausura amnistía, Petro sonríe con el régimen
El presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, viajó este viernes 24 de abril a Venezuela para sostener un encuentro con Delcy Rodríguez, repitiendo patrones de anteriores visitas al país latinoamericano cuando Nicolás Maduro se aferraba al poder.
El encuentro entre el mandatario colombiano y la encargada del régimen chavista ocurre tras casi cuatro meses de la captura de Maduro a comienzos de enero en una operación de Estados Unidos en Caracas. Además, en momentos en los que Rodríguez anunció la clausura de la ley amnistía que promovió bajo presiones de Washington, ignorando el dolor de presos políticos que aún se encuentran privados de la libertad.
En entrevista con el programa La Noche de NTN24, el activista de derechos humanos excarcelado Javier Tarazona, así como Santiago Rocha, hijo del abogado y prisionero venezolano Perkins Rocha, se refirieron al fin de la ley de amnistía en el país.
“El punto de encuentro y el punto de partida para resolver los problemas del país es el respeto a la Constitución”, sentenció Tarazona en relación a la situación que vive el país bajo la dictadura chavista.
Por su parte, Santiago Rocha se refirió al caso de su padre, quien no pudo beneficiarse de la ley y aún permanece privado de la libertad con un grillete en su casa.
“Esto es un gran chiste, como siempre, siguen maquillando las violaciones a los derechos humanos con medidas humanitarias. Siguen mostrando una cara a nivel internacional que nadie se la cree”, comentó.
Sobre la situación de su padre, dijo que el abogado mantiene con el grillete en su casa privado de la libertad, al tiempo que es vigilado por autoridades del régimen.
“Él tiene que salir cada cierto tiempo para que lo graben, para que evidencien que está ahí (...) si se tarda más de unos minutos en abrirles la puerta, ellos amenazan en tumbarla”, dijo, al tiempo que cuestionó a Delcy Rodríguez: “¿Eso es libertad?
En cuanto al fin de la ley amnistía, Tarazona señaló que es un mal mensaje y que “no se puede cerrar un proceso de estos cuando hay más de mil privados de libertad por razones políticas”.