"No podemos resolver la crisis climática creando una crisis sanitaria": la advertencia de la EIA sobre la mayor mina de cobalto del mundo
La transición hacia las energías limpias es uno de los principales desafíos para enfrentar el cambio climático. Sin embargo, una investigación de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA) advierte que ese proceso podría estar generando graves consecuencias para las comunidades que viven cerca de una de las minas de cobalto más importantes del mundo.
El informe "Toxic Transition", elaborado por la EIA junto con la organización Premicongo, pone la lupa sobre la mina Tenke Fungurume, en la República Democrática del Congo, una instalación que produce cerca del 40 % del cobalto utilizado en baterías para teléfonos celulares y vehículos eléctricos.
Como parte de la investigación, los expertos documentaron la construcción de una planta de procesamiento equivalente a unas 500 canchas de fútbol, donde se refinan cobalto y cobre, minerales fundamentales para la transición energética.
Según el informe, las emisiones de dióxido de azufre (SO₂) generadas durante el procesamiento de estos minerales estarían afectando la salud de las comunidades cercanas.
"Comprobamos una crisis de salud pública"
En entrevista con Clic Verde de NTN24, Alexander von Bismarck, director ejecutivo de la EIA explicó que la organización llegó a la zona para verificar las denuncias de los habitantes.
"Se trata de una crisis de salud pública que pudimos comprobar de primera mano hace muy poco, cuando se nos pidió que fuéramos allí para verificar las declaraciones de la comunidad local cercana a la mayor mina de cobalto del mundo."
El informe señala que los hospitales de las comunidades cercanas atienden con frecuencia a adultos y niños con hemorragias nasales, tos persistente, dificultades respiratorias e incluso vómitos con sangre, síntomas que, según la investigación, estarían relacionados con la contaminación del aire.
Von Bismarck explicó que, tras recopilar la información, la organización revisó los registros médicos con apoyo de expertos independientes y afirmó que este caso refleja un desafío que puede repetirse en otras regiones donde aumenta la extracción de minerales para la transición energética.
"Cuando se extraen del suelo este tipo de metales, a menudo muy reactivos, en muchos casos se producen repercusiones extraordinarias para la salud. Y eso es lo que está ocurriendo ahora mismo”, afirmó.
El director ejecutivo de la EIA considera que uno de los principales desafíos es garantizar mecanismos de monitoreo que permitan detectar estos impactos de manera transparente.
Además, insistió en que la transición energética sigue siendo necesaria para enfrentar el cambio climático, pero advirtió que ese proceso no puede avanzar ignorando los impactos sobre las comunidades.
"No podemos resolver este problema global a costa de los derechos humanos y la salud de las poblaciones locales."
El director ejecutivo señaló además que algunas empresas del sector automotor ya comenzaron a revisar sus cadenas de suministro, impulsadas por nuevas regulaciones internacionales que buscan garantizar que los minerales utilizados en las baterías provengan de operaciones con mayores estándares ambientales y sociales.