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Contaminación

El ruido urbano se convierte en una amenaza creciente para la salud en América Latina

El tráfico, las construcciones y la contaminación acústica en barrios residenciales y zonas comerciales están llevando a varias ciudades latinoamericanas a superar ampliamente los niveles de ruido recomendados por la Organización Mundial de la Salud, encendiendo las alertas por sus efectos sobre la salud física y mental.

Lo que durante años fue considerado una simple molestia cotidiana hoy empieza a consolidarse como un problema de salud pública en las grandes ciudades de América Latina.

Expertos advierten que urbes como Ciudad de México o Buenos Aires registran de manera constante niveles sonoros cercanos a los 80 decibeles en autopistas y zonas de alto tráfico, cifras que superan ampliamente los límites sugeridos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La exposición prolongada a ruidos superiores a los 65 decibeles puede elevar los niveles de cortisol y adrenalina en el cuerpo humano, aumentando el riesgo de hipertensión, taquicardias, estrés crónico y enfermedades cardiovasculares. Además, la interrupción del sueño y la sobreexposición al ruido afectan el rendimiento cognitivo y elevan los niveles de ansiedad.

Según explicó el abogado ambientalista Daniel Carvalho, los límites permitidos de ruido dependen tanto de la zona como del horario.

“Las zonas residenciales tienen límites mucho más bajos, especialmente en la noche, mientras que en sectores de uso mixto los decibeles permitidos son más altos”, señaló.

El experto agregó que una de las principales novedades de la legislación contra el ruido en Colombia es que el problema dejó de ser tratado únicamente como un tema ambiental y pasó a considerarse también un asunto de salud pública, convivencia y seguridad ciudadana.

Entre las principales fuentes de contaminación acústica aparecen los establecimientos nocturnos, vecinos ruidosos y el aumento de motocicletas con escapes modificados.

“Es muy triste que una sola motocicleta despierte a todo un barrio”, advirtió Carvalho, quien también insistió en la necesidad de implementar medidas simples como aislamiento acústico y mejor orientación de parlantes para reducir el impacto del ruido en las comunidades.

Investigadores alertan que el crecimiento desordenado de las ciudades y la falta de planificación urbana están amplificando una problemática que cada vez afecta más la calidad de vida de millones de personas en la región.

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