¿Irán puede ser el escenario de un nuevo conflicto a gran escala tras contundente amenaza de Trump?
Las tensiones en Irán alcanzan niveles críticos debido a las protestas que se han desatado desde el 28 de diciembre. Estas manifestaciones, consideradas las más importantes de los últimos tres años, están siendo impulsadas por una frustración generalizada hacia la situación económica y política en el país.
"Esta es la última batalla", coreaban los manifestantes, en su mayoría estudiantes, trabajadores y movimientos civiles, expresando un sentimiento de agotamiento acumulado.
La figura de Reza Pahlavi, quien lleva en el exilio más de cuarenta años desde la Revolución Islámica de 1979, se alza como una esperanza entre los gritos de los manifestantes que piden su regreso.
El anuncio del presidente Donald Trump, prometiendo intervención si el régimen iraní utiliza la fuerza letal contra los manifestantes, ha añadido una nueva capa de tensión a la situación.
Trump ha advertido que si las autoridades iraníes cruzan lo que considera una "línea roja", Estados Unidos está preparado para actuar, indicando una política más agresiva hacia Irán.
Esta advertencia llega después de seis días de protestas que han dejado ya seis muertos, desatando indignación internacional.
La complicada situación económica es otro factor clave detrás de estas manifestaciones. El país enfrenta una inflación galopante que ha incrementado el costo de vida en un 70%, afectando alimentos, medicinas y productos básicos.
La represión violenta, aplicada con rigor histórico por el régimen iraní, se enfrenta ahora con un desafío interno cada vez más estructurado. Analistas internacionales advierten que las condiciones actuales podrían propiciar un cambio, aunque la historia del país muestra un fuerte aparato represivo dispuesto a mantener el control.