Isla indonesia de Bali ahogada en basura: residuos acumulados se han apoderado de distintos puntos en el paraíso turístico
La isla indonesia de Bali atraviesa una crisis sin precedentes: los residuos acumulados se han apoderado de distintos puntos en el paraíso turístico.
La situación se agravó luego de que el mayor vertedero de Bali restringiera desde inicios de abril la recepción de desechos orgánicos, como parte de un esfuerzo oficial por hacer cumplir la prohibición de basureros a cielo abierto.
La falta de soluciones inmediatas ha provocado que toneladas de basura se acumulen en calles y espacios públicos.
Esto, consecuentemente, ha generado proliferación de ratas y obligado a algunos residentes a quemar los desperdicios, lo que incrementa la contaminación del aire y las preocupaciones sanitarias.
En la playa de Kuta, conocida por recibir grandes cantidades de plástico arrastrado por el mar, enormes pilas de basura alcanzan hasta la cintura en algunas zonas.
El año pasado, unos siete millones de turistas visitaron Bali, cifra que, junto a sus 4,4 millones de habitantes, incrementa significativamente la presión sobre el sistema de residuos.
Ante esta alarma, las autoridades advierten que quienes sean sorprendidos arrojando o incinerando basura podrían enfrentar hasta tres meses de prisión y multas cercanas a los 3.000 dólares.
Tal advertencia se convierte en un dilema para muchos trabajadores del sector que afirman que no cuentan con alternativas viables.
El pasado 16 de abril, cientos de recolectores protestaron frente a la oficina del gobernador exigiendo soluciones.
Como respuesta, el gobierno local autorizó temporalmente el uso limitado del vertedero Suwung hasta finales de julio.
A partir de agosto, Indonesia prevé cerrar definitivamente todos los vertederos a cielo abierto, aunque persisten dudas sobre la capacidad de respuesta del país.