"Es solo fútbol, dicen": argentino fue a celebrar triunfo de la Albiceleste ante Inglaterra al lado de la estatua de su hijo muerto en guerra
Miguel Galarza, un hombre de la tercera edad argentino, se ha vuelto viral en las redes sociales en las últimas horas luego de que se difundiera un video en el que aparece celebrando el triunfo de la selección de su país tras las semifinales del Mundial ante Inglaterra.
No es cualquier celebración. Galarza fue captado cuando festejó emocionado la clasificación de Argentina a la final del Mundial al lado de la estatua de su hijo, un militar que combatió en la guerra de las Malvinas.
“Miguel Galarza fue hasta la estatua de su hijo, José Luis Galarza, héroe caído en la Guerra de Malvinas, para celebrar el triunfo agónico argentino ante Inglaterra. Es solo fútbol, dicen”, publicó la reconocida cuenta Sudanalytics junto al emocionante video.
La grabación ha despertado simpatía en los aficionados argentinos debido a la emoción del padre por festejar desde el sentimiento con su fallecido hijo.
Cuando Lautaro Martínez marcó el 2-1 en el minuto 90+2, Buenos Aires estalló. Cientos de miles de argentinos salieron a las calles entre banderas, cantos y bocinazos para celebrar el triunfo ante Inglaterra en una semifinal del Mundial cargada de simbolismo.
La procesión hacia el emblemático Obelisco, epicentro de festejos en el centro de la capital argentina, comenzó inmediatamente después del pitazo final. "¡El que no salta es un inglés!", cantaban y saltaban todos al unísono.
Argentina y el Reino Unido libraron en 1982 la guerra de las Malvinas, cuya soberanía reclama Buenos Aires, y cuatro años después Diego Maradona eliminó a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México con dos goles que quedaron para la historia: la polémica "Mano de Dios" y el célebre "Gol del Siglo".
Al finalizar un encuentro que para muchos argentinos importaba tanto como una final, los desconocidos se abrazaron, los automovilistas hicieron sonar las bocinas, la avenida 9 de Julio se tiñó de azul y blanco e incluso se vio al menos una propuesta de matrimonio en un bar del centro de la ciudad.
Las antes intimidantes vallas antidisturbios que había dispuesto la policía más temprano para evitar que se descontrolara la multitud, ya no eran visibles entre tantos cuerpos albicelestes.