Juzgado en Colombia ordena suspender el plan para sacrificar 80 hipopótamos en el Magdalena
Avanza un proceso judicial en el caso de los hipopótamos del Magdalena, cerca de la Hacienda Nápoles, por el debate nacional sobre el manejo de este mamífero, declarados como ‘especie invasora’ desde el 2022 por el Gobierno colombiano, reconociéndolos como una amenaza para los ecosistemas del país.
Un juez en Antioquia admitió una tutela que exige la suspensión inmediata de cualquier plan de sacrificio, como respuesta a que estas acciones podrían vulnerar principios de protección animal.
El ciudadano Andrés Felipe Alzate Builes presentó la tutela bajo el argumento de que las autoridades prioricen métodos no letales, como la esterilización y el traslado, sobre la eutanasia de los animales.
Este proceso judicial busca una revisión constitucional profunda, pero sin frenar de inmediato el plan estatal, es decir, suspender cualquier medida de sacrificio hasta que se tome una decisión definitiva sobre la tutela.
Alzate Builes sostiene que los hipopótamos deben ser reconocidos como “seres sintientes con valor intrínseco”, una idea respaldada por fallos de la Corte Constitucional. En ese contexto, la eutanasia podría vulnerar derechos como el debido proceso ambiental, el acceso a un ambiente sano y el principio de protección de la biodiversidad.
Asimismo, se solicita que expertos y organizaciones ambientales participen en la definición de la estrategia de manejo, adicionalmente, que la administración pública explore y agote opciones como la esterilización y el traslado a espacios controlados antes de proceder con la eutanasia.
Cabe resaltar que actualmente, en Colombia hay cerca de 200 hipopótamos, según la cartera de Ambiente. Son consideradas una especie invasora y desestabilizan los ecosistemas autóctonos.
Sin control, se estima que la población de hipopótamos podría aumentar hasta los 500 para el año 2030, según el Ministerio de Ambiente. Asimismo, los hipopótamos colombianos tienen malformaciones debido a la endogamia.
Llegaron al país por capricho de Escobar, que en 1980 introdujo cuatro ejemplares en su finca en el Magdalena Medio (centro-norte), convertidos en un zoológico personal repleto de especies exóticas.