Congreso mexicano rechaza reforma electoral de Sheinbaum mientras presidente anuncia plan B
El rechazo en la Cámara de Diputados a la reforma electoral presentada por la presidente Claudia Sheinbaum marca un punto de inflexión en la política mexicana.
La iniciativa, heredada de su antecesor Andrés Manuel López Obrador, fue derrotada principalmente por los votos en contra de sus propios aliados, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde, en lo que analistas califican como una traición política con profundas implicaciones electorales.
Al respecto, Salvador Frausto, director de Investigaciones de Milenio; Luis Miguel González, director editorial de El Economista y Alberto Bello, analista, hablaron en Mesa de Periodistas.
Salvador Frausto calificó el resultado como "un triunfo de la partidocracia" y "el primer gran triunfo de la oposición", señalando que "revela la traición de sus dos aliados".
Sin embargo, también destacó que "la principal derrota es para los propios partidos que la votaron en contra, porque los ciudadanos, el 80% de los ciudadanos estaba a favor de la reforma, sobre todo para que se modificara la manera de elegir los plurinominales".
Por su parte, Luis Miguel González planteó una perspectiva crítica. "México sí necesitaría una reforma política, no necesariamente este era el momento", dijo.
González señaló que la propuesta era "muy ambiciosa" en algunos aspectos, pero "quedaba muy corta" en otros, particularmente en la ausencia de "sanciones del tamaño que se merecen a los vínculos probados con el crimen organizado".
Entretanto, Alberto Bello coincidió en que "una reforma política de este calado no se puede hacer sin contar con la oposición".
Propuso que la presidente debería "sentar más gente a la mesa" para construir "una reforma de verdad poderosa" que incluya sanciones contra el financiamiento ilegal.